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243 amar a Dios y las cosas superiores a la materia. Estas nobles potencias del hombre fueron daña– das por el pecado original y están expuestas al error y a la maldad: es necesario educarlas y di– rigirlas rectamente hacia el fin sobre11.atural. Tra– taremos primero del entendimiento y después de la volunt:.id. 9.° Custodia 11 disciplina del entendimiento.– Nos fué dado el entendimiento para conocer la verdad: las cosas necesarias y útiles para la vida. Con esta facult8d conocemos las cosas de orden natural y. guiados por la luz de la fe, también las de orden sobrenatural. La razón y la fe son las dos luces que alumbran los send<:ros de nues– tra vida cristfana y religiosa. El entendimiento dirige la voluntad, forma la conciencia moral y nos muestra las reglas del bien vivir. Es de suma trascendencia mortificar sus malas inclinaciones, corregir sus defectos. guiarle con rectitud y se– guridad hacia su fin. Por no extendernos dema– siado, nos concretamos sólo a indicar algunos de los principales defectos del entendimiento que se deben mortificar y evitar para adquirir la p?r– fección. a) La ignorancia. Se combate con la aplica– ción constante y metódica al estudio. Cada cual debe estudiar las ciencias humanas que son ne– cesarias para desempefiar las obligaciones de su estado y profesión. Las ciencias naturales, ba– sadas en sólidos principios y armonía con la re– velación, son necesarias o útiles en la vida. Toda ciencia bien dirigida lleva a Dios, que es la fuen– te primordial del saber humano, natural y so– brenatural. Sería cosa muy lamentable ser sa– bios en las cosas materiales e ignorar las espiri– tuales; conocer profundamente las ciencias na– turales y carecer de la ciencia principal, que es la salvación del alma. La ciencia de la religión y de los deberes morales son indispensables para la consecuención de nuestro fin. ¡Oh, cuántos cris– tianos hay muy versados en las ciencias profanas e ignorantes de las divinas! ¡ Investigan lo_s se·

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