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240 ((ALVERNIA)) Estas son dos potencias importantísimas que su– ministran al entendimiento y a la voluntad ma– teriales para sus operaciones respectivas; son ne– cesarias y útiles en la vida, excelentes medios para la oratoria, la literatura, las bellas artes. No se han de despreciar, debilitar o atrofiar, sino educar y dirigirlas bien, según los dictámenes de la razón y los principios de la fe. Los objetos que la imaginación representa y las cosas que la memoria recuerda pueden ser malos, peligrosos, ociosos, curiosos e inútiles. Son dos potencias que, dejadas en libertad, llenan el alma de un tropel de imágenes, de recuerdos, de sueños, de castillos; excitan tentaciones, traen a la memo - ria cosas, personas y ambientes peligrosos; en– gañan con vanos sueños y fantásticas ilusiones: distraen en la oración, hacen perder mucho tiem– po inútilmente. Estas dos potencias son como dos veletas que giran a todos los vientos, como dos turbinas que se mueven continuamente por la co– rriente. Para dirigirlas y mortificarlas en lo que tienen de nocivo, es necesario: 1) Resistir a los principios: en el momento que advertimos que la imaginación se ocupa en cosas peligrosas, que nuestra memoria nos recuerda cosas que jamás debiéramos recordar, debemos rechazar con prontitud, sin dilaciones y sin con– descendencias, esas escapadas, aunque nos parez– can que son sólo inútiles; porque rechazando con prontitud lo inútil no llegaremos a lo peligroso ni pecaminoso. El axioma principiis obsta tiene aqu;: perfecta aplicación. 2) Huir de la ociosidad y tener siempre ocupa– das útil y santamente nuestras facultades, con– centrando toda nuestra atención a lo que hace– mos: Age quod agis. Hacer bien las obras, aten– der só:o al momento presente, orar con atención, rezar con devoción, estudiar con reflexión, tra– bajar con interés, sin permitir divagaciones a lo pasado, que no volverá, ni nos será útil; ni a lo futuro, que todavía no poseemos ni sabemos si llegará para nosotros.

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