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DIA IV Conferencia III (XIV) DE LA MORTIFICACION DE LOS SENTIDOS Y POTENCUS EN PARTICULAR Qui propter te mortificamur toia die. Todos los días nos mortificamos oor ti. (Rom., VIII, 36.) El hombre tiene un conjunto de potencias por medio de las cuales ejerce sus operaciones; unas son exteriores, otras interiores; unas radican en la parte sensitiva, otras en la intelectiva. Todas deben dirigirse rectamente a sus objetos lícítos y conformes a la ley. Digamos dos palabras de cada uno en particular. 1. 0 Mortificación de los ojos. Empezamos por el sentido de la vista, porque es el más excelente de todos los exteriores. Dios nos le ha dado para contemplar las maravillas del universo y servir– nos de las cosas necesarias a la vida. Por él vie– nen las especies de los objetos exteriores, que nos sirven para formar los juicios. Cuanto es ex– celente, tanto es peligroso. La muerte entra por las ventanas de los ojos, dijo Jeremías .(71); y el Profeta Rey pedía al Señor que apartara sus ojos para que no vieran la vanidad .< 72). Jesús nos dijo que si nuestro ojo nos escandaliza, le arranquemos, porque es mejor entrar tuertos en ( 71) Qu.ia ascendit mors per fenestras nostras. Je– rem .. IX. 21. (72) Averte oculos meas ne videant vanitatein. Ps. CXVIII, 17
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