BCCCAP00000000000000000000622

DÍA rv.-«DIES TIMORIS)) 225 Estas son las expresiones más corrientes, equi– valentes a la mortificación, que se repiten en la Escritura, Santos Padres y escritores ascéticos. Modernamente se suelen usar otras expresiones más mitigadas y suaves que no espanten tan– to. Se dice que es necesarfo reformarse a sí mis– mo, gobernarse a sí mismo, educarse a sí mismo, o también: educar el carácter, educar la volun– tad, educar las potencias, orientar el alma ha– cia Dios, adquirir el perfecto equilibrio ele la vida y otras expresiones semejantes. El nombre impor– ta poco, con tal que manifieste adecuadamente su objeto. Nosotros retenemos el nombre clásico y tradicional de mortificación cristiana entendida en el sentido amplio que hem0s indicado arriba. La mortificación puede ser exterior e interior. La primera, que también se llama corporal, consiste en castigar y afligir el cuerpo con ayunos, absti– nencias, disciplinas, cilicios, mala comida, cama dura, vest:do áspero, pobre, y otras semej:::ntes que afligen el cuerpo y causan molestia sensible más o menos rigorosa. También se suele llamar morti– ficación externa la que se refiere a los sentidos ex– ternos, como mol'tificar la vista. el oído, el olfato, el gusto, la comodidad, etc. La mortificación inter– na versa acerca de las pasiones y malas inclina– ciones, los afectos desordenados. 'as potencias sensitivas, como la imaginación, la memoria; las potencias intelectivas, entendimiento, voluntad, amor propio, sometiéndolo todo a la razón, y la razón a la fe. La mortificación modera, n,prime, ordena. y orienta todo el hombre externo e inter'1o hacia Dios por motivos sobrenaturales. Tambi·~'n se divide en mortificación activa y pasiva. La pri– mera es aquella que cada uno se impone a sí mis– mo para castigarse y perfeccionarse más y más. La segunda consiste en aprovecharse de las oca– siones de mortificación que nos viene de los agen– tes exteriores; sufrir las adversidades, las enfer– medades, las aflicciones, persecuciones y toda cla– se de molestias qui:' provienen de las cosas exte– riores o de la malicia de las perso!rns. Las mor– tificaciones pasivas están más libres de la vani-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz