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214 l<ALVERNIA)) Pero esto nos importa poco, por lo que se refiere al cuerpo ... ¿Cómo moriremos respecto al alma? ¿Nos sor– prenderá la muerte en estado de gracia o de pe– cado? ¿Tendremos tiempo para arrepentirnos, confesarnos, recibir el Viático y la Extremaun– ción? Por el contrario, ¿vendrá una muerte re– pentina cuando menos se piense. en estado de pe– cado o en el momento del crimen? ¿Pasará el al– ma a la eternidad sin actos de contrición, sin sa– cramentos, sin gracia, enemiga de Dios? ¡Oh, qué desgracia tan terrible! Estas son las incertidum– bres de la muerte: No sabemos cuándo, dónde ni cómo vendrá ¿Cómo morirás tú? Yo no lo sé con certeza. Sólo me dice la Escritura Santa que la muerte del pecador será pésima, y que la muerte del justo será preciosa en la presencia de Dios. Luego podemos tener conjeturas o probabilida- . des de cómo será nuestra muerte. IV. PROBABILIDADES DE LA MUERTE a) La muerte del pecador será pésima (25). La muerte del pecador, considerada en tres diversos tiempos: pasado, presente y futuro, será pésima. Por lo que se refiere al pasado, le causarán espan– to el número incontable de sus pecados, su va– riedad, fealdad y malicia. Ahora me acuerdo de los males que he hecho (26). Ahora me recuerdo de la soberbia y ambición, de la avaricia e in– justicias, de las lujurias y deshonestidades, de las iras y venganzas, de las glotonerías y negli– gencias, de las envidias y murmuraciones, de las inobservancias en los votos, en la Regla, en las constituciones y deberes particulares de mi estado y oficio. ¿Qué cuenta daré de las obliga– ciones que he profesado? De algunas he sido con– tinuo transgresor, de otras he vivido olvidado, (25) Mors peccatoruin pessima. Ps. XXXIII, 22. (26) Nunc. vero reminiscor maloruin quae feci. I . .Mac., VI, 12.

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