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210 «ALVERNIAl> de mi eternidad! ¡Oh momento en el cual yo, pa– sando de las regiones de este mundo, entrare para siempre en el gozo de mi Señor, o por toda una eternidad padeceré horribles tormentos en el infierno! ... No seas necio; está siempre preparado, siem– pre dispuesto para presentarte ante el Juez Su– premo de vivos y muertos. Tu vida debe ser una preparación para la muerte, y tu muerte un trán– sito para la gloria... c) La muerte vendrá pronto.-En efecto, ¿qué es la vida? Un ligero vapor que se disipa (13); un poco de espuma en el arroyo que desaparece ; un poco de polvo que el torbellino arrebata; un relámpago que brilla momentáneamente: Clama, dice el Señor a Isaías. ¿Qué clamaré? Que toda carne es como el heno, y toda gloria corno la flor del campo (14). El heno que por la ma– ñana está verde, por la tarde se seca; las flo– res, lozanas con el rocío de la mañana, con el calor del sol pronto se marchitan. El hombre vive voco tiempo y está revleto de miserias, de– cía el pacentísimo de Idumea <15). Los días del hombre, añade el Profeta, declinaron corno la sombra y yo me sequé como la hierba (16). Día y noche, en el trabajo y en el descanso, en el divertimiento y en el dolor, caminamos ha– cia la muerte. La acción de la muerte comienza con el primer suspiro y termina con el último. Cada momento que respiramos nos aproximamos a la muerte. Nuestra vida es como una candela que se va consumiendo poco a poco. Acuérdate que la muerte no tardará en venir (17). Cuando (13) Quae est enim vita vcstra? Vapor es ad. modicmn parens, et deinceps exterminabitur. Ja.c., IV, 15. ( 14) Clama : Et dixi : Quid clanwbo? Omnis caro foenwn, et omnis gloria eius quasi /los agri. I ., II, 6. (15) I-101110 natus de m1tliere, brevi vii-ens tempore, repletur 11mltis 1niseriis. Job .. XIV, l. (16) Díes mei síe1it umbra cleclinarenmt; et ego sicnt foenmn Ps. CI. 12. (17) Memor quoniam mors non tarclat. Eccli., XIV, 12.

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