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206 ((ALVERNIA)) bieras existido en este mundo. Serás olvidado co– rno un muerto, dice el Profeta (4). ¿Qué es morir? Es mirar adelante hacia la eternidad. Irá el hombre a la rnoracla de su eter– nidad, dice el Eclesiastés (5); entrará en el mun– do de las recompensas y de los castigos. La sen– tencia que el Supremo Juez pronunciará inme– diatamente des1Jués de tu muerte será irrevoca– ble: donde cayere el árbol, allí permanecerá para siempre ( 6). Morir es la cosa más segura y la más incierta: la más segura, porque ciertamente llegará; la más incierta, porque no sé cuá-:1do ni cómo. Morir es la cosa más importante de mi existencia; porque si muero bien y me salvo seré feliz por toda una eternidad; si muero mal y me condeno, desgra– ciado para siempre. Una sola cosa es necesaria: salvar el alma. Negocio de tanta trascendencia es necesario tratarlo con reflexión y seriedad; es menester prepararse con tiempo y con todo em– peño. II. CERTIDUMBRES DE LA MUERTE Hay en la muerte tres cosas ciertas, a saber: Que la muerte llegará inevitablemente; que la muerte acaecerá una sola vez; que la muerte vendrá pronto. Cada una de estas certezas nos ofrece motivos de serio.s reflexiones. a) La muerte llegará inevitablemente.-Es una cosa tan evidente, que ningún hombre cuerdo la niega. Negar que la muerte ha de venir a cortar nuestra existencia sería una de las mayores ne– cedades. La fe, la razón y la experiencia nos anunci::m continuamente que hemos de morir. (41 Oblivioni clatns s1lm, tamqnain mortuus a corclc. Ps. 30, 13. (5) Quoniam ilJit hamo domwn acternitatis suae. Eccle.. XII, 5. (G) Si ceciderit li_qnmn acl Austriim, aut acl Aquilo– iwm, in q1wcumque loco ceciderit, ibi crit. Eccle., XI, 3.

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