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640 P. IV.-CIENCIAS AUXILIARES b) Según el dogma católico-de acuerdo con la razón-, el alma humana es espiritual, subsistente e inmortal, y durante su vida terrestre está unida sustancialmente al cuerpo. Dios creó a los primeros padres Adán y Eva en justicia original, la perdie– ron culpablemente y transmitieron el pecado a todos sus descen– dientes. Fuimos redimidos por Jesucristo, cuyos méritos son apli– cables a todos y en cuya fe podemos salvarnos. Compárese esto con el materialismo y multiplicidad de almas, sus indefinidas re– encarnaciones, su absorción en Brahma o en el Nirvana, la igno– rancia del origen de nuestros males y sus falsas atribuciones, la falta de un Redentor-Dios que satisfaga la incertidumbre de nues– tros destinos. c) La doctrina moral del catolicismo comprende la ley natu– ral, divino-positiva, la ley cristiana contenida en el Nuevo Testa– mento, las leyes eclesiásticas emanadas de la autoridad legítima de la Iglesia, y aun las leyes justas y buenas de las potestades civiles legítimamente constituídas. Ninguna de las religiones pa– ganas tiene una moral tan pura y elevada, tan compleja e inva– riable, tan universal y concreta a la vez. Aun la moral búdica, que es la que más se aproxima, nos presenta un código incompleto. elementalísimo, de dudosa autenticidad y no exento de anacro– nismos. d) Para estimular el cumplimiento de las leyes y la moral, admitimos una verdadera sanción ultramundana, con las verdades éscatológicas bien determinadas: muerte, juicio, cielo, infierno y purgatorio transeúnte. Verdades consoladoras y temibles, respec– tivamente, muy distintas de las transmigraciones y reencarnacio– nes en seres inferiores, del aniquilamiento o nihilismo ateo, del principio embrionario de Lao-tse y del Chen confuciano ... e) La Iglesia católica tributa culto de latría a Dios y su Hijo Encarnado Jesucristo; de hiperdulía, a su Madre Inmaculada, la Virgen María; y de dulía, a todos los demás ángeles y santos. Toda la Iconografía católica no es más que una representación sensible de la veneración que se refiere a los tipos representados. Se ve clarísimamente cuánto difiere del culto grosero y materia– lista de la idolatría, astrolatría, fetichismo, totemismo, del manis– mo, de los sacrificios cruentos de animales o seres racionales, de los cultos pantomímicos de los bonzos y bonzas en los santuarios shintoístas. f) El catolicismo tiende a ennoblecer al hombre individual y socialmente, en todos los órdenes y tendencias legítimas de la vida. Por eso condena la distinción y sistemas de castas, abrazando r, todos los hombres, sin exclusión de ninguno, con fraternidad universal; ha abolido la barbarie y la denigrante esclavitud de los antiguos pueblos; abomina del infanticidio, que causa espantosos
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