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CAP. VIII.-RELIGIONES CRISTIANAS ACATÓLICAS 637 más buscan el número que la calidad; el aumento de cifras, que formar sólidos cristianos (25). Pero debernos observar que estos y otros defectos de los pro– testantes no destruyen el peligro, porque van sembrando el error, la incertidumbre, la confusión y la aversión a la Iglesia católica. Despojan al cristianismo de su fuerza vivificadora y sobrenatu– ral (26). Sería triste y doloroso que los católicos dejáramos tornar el campo al enemigo competidor, y sofocar la abundante mies con la cizaña y el error. Se cumplirá entonces lo del Evangelio: que los hijos de las tinieblas son más prudentes que los hijos de la luz (27). El mundo pagano será de quien lo ocupe; lo ocupará quien lo con– quiste; lo conquistará quien se organice y quien trabaje. ARTICULO II DE LOS CISMATICOS Y DISIDENTES ORIENTALES 736. Bibliografía. - The Catholic Encyclop2dia, t. XIII, pp, 52fl-54L-· Dictionnaire de Théologie catlw!ique (Vacant-Mangenot), t. XIV, cols. 1286- lfJ42.-EsPASA: Enciclopedia Universal I!ustr., t. XIII, PP. 472-477.-L. Du– CHESNE: Eglises séparées, Paris, lfl05. -- Incontro ai fratel!i separati di Oriente, Roma, HJ45.··-R. JANIN: Les Eglises orientales et les Rites orien– tau~:r, Paris, lfl26. - J. LYON: La Russie soviétique, Paris, lfl27. - P. lVIAN– NA: I fratelli separati e noi, Roma, Hl42.-L. PERRIN: Manuel. Les Eglises orientales, Roma, 1H29. -- ScnnnN: L'unicme de lle Chiesa e il movimento pancristiano, Torino, rn:rn. 737. Cerno hemos dicho, toda herejía importa un cisma, pero no todo cisma necesariamente importa herejía; mas en la práctica, generalmente, no se da el cisma puro, sino el niixto; porque a la insubordinación a la legítima autoridad se suele añadir la nega– ción de algún dogma. No es de nuestra incumbencia exponer la (25) Valga este testimonio, es muy expffsi,·o. El Tite Chincsc necorcicr (pro- testante-) dc:l mes de e:nero de pedía oraciones ,por las misiones 1 protesta11tes en China y decía: ({Debemos nosotros, los nlisioneros, que en China sorr1os 6.1G4, debemos hacer de estas 'Palabras: Vii,ifica me sccwic!wn vcrbum tuum el grito del corazón para este año de 1918. Si fu,cr amos nosotr,is vivificados, serían vendecid05 105 761 pas– tores (chinos), serían confortados los 21.813 catequistas chinos; los 29-Ul25 comuni– cantes recibirían nueva fuerza; ios 79.610 no cmnunicantes bautizados serían empu– jados a una nueva actividad religiosa... )> Otro rninistro, RYdo. VilHITE, respondía en la misma revista: dLa.s c;fras 1mblicadas en el Recordcr y la aplicación que de ellas hace el Rnfo. Lowry lacerm1 el corazón. Si des~m,,s de un siglo y más de trabajo, con un dispendio anual de nüllonrs de dólares, no poden1os mostrar más que diez convertidos por operario, debe haber en nuestra obra un defecto radical. ¿No es el nuestro el nuevo caso de l\Ions parturit, nascitur ridicutus mus'!» Cfr. MANNA, La conversión del mundo infiel, p. 109. (20) Cfr. C. 1\fo¾NA, I jratellá separati e noi, ¡µp. 35 y sigs., Roma, 1942. (27) Luc., XVI, 8.

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