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CAP. VIII.-RELIGIONES CRISTIANAS ACATÓLICAS 635 sólo en Nueva York recolectaron medio millón de dólares; Juan Kennedy legó cuatro millones para fines misionales. En 1933 la prensa norteamericana destacaba la generosa es– plendidez de la neoyorquina miss Ellta Wendell, que entregó como donativo para el Seminario Teológico Protestante de Nankín siete millones de dólares. En 1938 la suma total recolectada para las misiones protestantes se elevó a 82 millones de dólares (22). De esta manera, los misioneros protestantes reciben buenos suel– dos y disponen de medios para realizar grandes empresas misio– neras. II. Métodos de evangeliza.ción.-Es muy difícil clasificar los métodos misioneros protestantes, a causa de la pluralidad de sec– tas, de doctrinas y de tendencias. Unos se ocupan de propagar el Evangelio puro; otros aspiran a la espiritualización integral de la vida humana, importándoles poco las religiones; hay otros que se mueven por la compasión de los paganos, a los cuales no ha llegado todavía la civilización occidental; pero todos, más o menos, tienden vagamente a instaurar la civilización cristiana (23). En la pluralidad de tendencias, motivos y adaptaciones pode– mos determinar dos métodos principales: la evangelización y las obras sociales. 1) La evangelización comprende la predicación y difusión de la literatura cristiana. En la instrucción los protestantes se sirven mucho de los catequistas indígenas. En algunas Misiones dan mu– cha importancia al catecumenado y exigen largo tiempo antes de administrar el bautismo; mientras que en otras, sobre todo en las conversiones numerosas, suelen abreviar demasiado, como su– cede en algunas regiones de Africa y de la India. Para la difusión de la literatura cristiana existen Sociedades que se ocupan en dis– tribuir libros, oraciones, himnos y biblias en las lenguas indígenas. 2) Las obras sociales son muy num€rosas y en general bien organizadas. Las podemos reducir a dos clases: las obras de edu– cación y de beneficencia. a) Las obras de educación abrazan todos los grados de la cul– tura humana: Universidades, Colegios Superiores, Escuelas Ma– gistrales, Elementales, de Agricultura, de Artes y Oficios. Una de las cosas que más aprecian es la educación de los jóvenes indíge– nas, los cuales más tarde les ayudarán, como ministros o como auxi– liares, en la evangelización del país. b) Las obras de beneficencia comprenden hospitales, orfelina– tos, asilos, leproserías, etc. El personal femenino desempeña un gran papel en estas actividades. (22) Cfr. C. Rur:u IZQUIERDO, O. C., p. 14. (23) Cfr. CHAl\IPAGNE, O. C., p. 819.

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