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CAP. VIII.-RELIGIONES CRISTIANAS ACATÓLICAS 625 Moravos, infundió en ellos el espíritu misionero, formándose así la primera secta misionera protestante. Durante la vida del fun– dador los Hermanos Moravos, llamados también Hernnhutianos, establecieron misiones en las Antillas, en la Guayana holandesa, en Africa del Sur y en la India (6). Estos y otros esfuerzos hechos en favor de las misiones llamaron la atención a fines del siglo XVIII, en que se nota ya un cambio ra– dical en los individuos y en las sectas. G. Carey (1761-1834), con otros doce ministros, formaban en 1792 la Sociedad Misionera Bap– tista; pocos años más tarde, en 1795, individuos pertenecientes a di– versas sectas formaban la London Missionary Society, con el fin de convertir a los paganos; por iniciativa privada de algunos angli– canos, en 1801 surgía la Church Missionary Society. Además, para imprimir y divulgar la Sagrada Escritura en todas las lenguas, tanto de misiones como de países protestantes, se fundó en 1804 la British and Foreign Bible Society. Durante el siglo xix el ideal misionero gana constantemente te– rreno entre los protestantes. En el 1900 la Reforma contaba con 18.164 misioneros europeos y 4.000 indígenas, con 558 sociedades misioneras que disponían de más de tres millones de libras ester– linas de entradas. De la Biblia, traducida a 416 lenguas y dialectos, se distribuían al año más de tres millones de ejemplares (7). El movimiento misionero de Inglaterra pasó a los Estados Uni– dos de América. En 1810, algunos Congregacionalistas fundaron el American Board of Commissioners far Foreign Missions (Secreta– riado Americano de Delegados para las Misiones Extranjeras), in– vitando a otras sectas a tomar parte en la empresa. En 1816 surgió también la American Bible Society, para divulgar la Sagrada Es– critura por todo el mundo. También en otros países protestantes se nota el movimiento mi– sionero, se multiplican las comunidades, los· operarios y los recur– sos (8). Entre ellas merece especial mención Alemania. Ya hemos visto que los ideales misioneros se manifestaron de algún modo y en algunas personas en el siglo XVIII, pero crecieron extraordinariamente durante los siglos xrx y xx. En efecto, en 1816 (6) Cfr. C. CRHELLI, Le missioni protcstanti, en Studia l\Iissiona!ia, YO!. I, p. 56, Romae, 1943. (7) Cfr. I. GIORDANr, Il Mondo Prot2stante, en L'attuale stato religioso del mondo e !a Cltiesa, Atti Uffieiali della XIII Sett. di Studi Miss., Bari, 1935. él, 19-0. (8) Dice a este 'pro,i:,ósito el P. Cihan1pagne: «Les auti-es pays peu a peu imi– terent l'Anglaterre et l'Améric¡ue, fondant eux aussi des sociétés qui répandraient l'e&1)rit missionnaire et recruteraient des a·pótres ·pour les pays paiens: L'\Escosse et l'Irlande (1825, 1340. 1843), la France (182lí. la Suisse (1730, 18211, l'Allemagne (1829, 1831, 1836), Je Danemark (1821), la Suéde (1835), la Norvege (183GJ, cte. Ces dates un 1icu seches parlent haut pourtant; on Yoit tout á coup dans le premiére moitié du XIX 0 siécle l'Europe entiere se couvrir de sociétés qui ,propageront l'idée missionnaíre et multiplieront les missions aupres des infldeles.ll Cfr. Manuel d' Action Miss., p. 803. '10

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