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CAP. VIII.-RELIGIONES CRISTIANAS ACATÓLICAS 623 y seguida por Calvino (1509-1564), Zwinglio (1484-1531), Butzer (1491-1551), Melanchton (1497-1560) y otros innumerables. Se di– fundió rápidamente por Europa, de manera especial en los paí– ses de raza anglosajona, con el favor y protección de los poderes civiles de algunas naciones. Fué causa de enormes trastornos reli– giosos, políticos, sociales y civiles. La Seudorreforma se funda principalmente en la independen– cia de la razón y en el libre examen, o interpretación privada y arbitraria de la Escritura; por esto se ha ido pulverizando en innumerables sectas (1), cuyos errores y divergencias se hallan en las diversas confesiones protestantes. En los diversos tratados de la teología católica se exponen y refutan los errores doctrina– les de los protestantes. Es claro que está fuera de nuestro cuadro detenernos aquí -en rechazarlos; por esto sólo nos limitamos a breves indicaciones referentes al campo misional. ~ II.-HISTORIA DE LAS MISIONES PROTESTANTES. Muchos autores escriben que la Seudorreforma, en los dos pri– meros siglos de su existencia (siglos xvr y xvn), no se dedicó a las misiones, porque algunos de sus partidarios opinaban que el pe– ríodo misionero en la Iglesia había terminado con la predicación de los Apóstoles. El llamado teólogo del luteranismo, Juan Ge– rhard (-1' 1637) decía: Mandatum praedicandi evangelium in tato terraruni orbe ... cum apostoLis desiit (2). Por otra parte, la doc– trina de Calvino sobre la predestinación absoluta hacía las mi– siones absurdas. Escribe a este propósito el P. Juan María A. C. D.: «Ciertos teólogos y aun algunos destacados cultivadores de la Misionología han afirmado, sin prueba suficiente, que hasta el momento del establecimiento de las Sociedades Misioneras Protestantes independientes en Holanda, Inglaterra y Alemania, no se había hablado entre los protestantes de actividades misio– neras, ni siquiera de la teoría de las misiones ... » Estas afirmacio– nes son, ciertamente, muy generales, y no corresponden, en ver– dad, a un estudio serio y objetivo de las fuentes protestantes (3). No hay duda que razones externas propias del tiempo en que nació la Seudorreforma impedían o, por lo menos, hacían muy difícil la actividad misionera externa; pero esto no excluye que los Reformadores revelaran sus ideas misioneras en los comen– tarios a la Sagrada Escritura, considerada como el libro misio- (1) Tales como los Luteranos, Calvinistas, Zwinglianos, Anglicanos, Presbiterianos, Baptistas, Metodistas, Evangélicos, Irvingianos, Viejos católicos, Puritanos, etc. (2) Cfr. Loci t11eo!ogici, Locus, 24, t. XIII, 220, Tubingen, 1774. (3) Cfr. P. Ju<L>s MARÍA, O. C. D., La idea misionera en los f1mdadores deL pro– testantismo. Estudio bibliográfico preliminar, en Misiones Extranjeras de Burgos, 1948, t. I., p. 45.

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