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616 P. IV.-CIENCIAS AUXILIARES a) El monoteísmo es su dogma principal. No hay más que un Dios, Aláh, y Mahoma es su enviado o profeta. Dios es miseri– cordioso, pero para eso necesita ser libre; de cuya libertad saca Mahoma una consecuencia falsa para la predestinación: Dios di– rige a los que quiere y extravía a los que le place. A muchos hom– bres y espíritus los ha creado para el infierno. Admite la existencia de los ángeles buenos y del diablo (Iblis), el cual fué condenado por desobediente; pero no recibirá la ejecu– ción de la sentencia hasta el juicio final; durante ese tiempo procu– ra tentar a los hombres. Hay también otros espíritus malignos (Djinns), dependientes de él, diseminados por los desiertos y luga– res solitarios, muy perniciosos para los que viajan de noche. b) Enseña el profetismo, porque el hombre es inclinado natu– ralmente a la idolatría y a la injusticia, y necesita para su salva– ción una ayuda de Dios, que se le concede por medio de los men– sajeros celestes. Entre éstos se cuentan los Patriarcas y Profetas del Antiguo Testamento, sobre ellos, Jesús, el cual no padeció ni murió verdaderamente en la Cruz, sino que Dios le sustituyó por otro hombre. Mahoma, sin embargo, es el gran Profeta, el Profeta por excelencia, a quien Dios reveló el Corán, y todo buen musul– mán debe venerar y estimar como el selLo ele los profetas. e) La escatología mahometana está formada de fuentes cris– tianas, pero esencialmente adulteradas. Hecha por la muerte la separación del alma y del cuerpo, éste vuelve a la tierra y aquélla permanece en un período de sueño o sopor hasta el juicio final. En este día se decidirá la suerte irrevocable de cada hombre por una sentencia escrita, y copiada del gran Libro abierto, donde se llevan las cuentas. Los malos, en el infierno, padecerán horribles tormentos materiales (2); los buenos, en el cielo, toda clase de bienes y goces materiales y sensuales (3). Nada nos dice Mahoma de la posesión o privación de Dios, en que consiste el elemento esencial de la felicidad o desdicha ultramundana. el) Las características prácticas religiosas y morales son: la oración, unas cinco veces al día; la limosna, que tiene carácter privado e impuesto civil; el ayuno, que se extiende a los treinta días completos del Ramadán; la peregrinación a la Meca y luga– res de los alrededores, que deben hacer cada año si dis2onen de medios para ello; las guerras santas constituyen un deber público para todo musulmán, siempre que es requerido por la legítima autoridad. Morir luchando es una especie de martirio. De aquí el fanatismo y la heroicidad en las guerras. (2) Los malos estarán en medio de un viento abrasador, en agua hir\"iemlo. rodeados de humo espeso, eomo el de la pez. Se tostarán sobre fuego ardiente y bebe– rán su manantial de agua hirviendo. No tendrán sino repugnantes zarzas para al,– mentarse, que ni les engordarán ni aplacarán su hambre. Cfr. Christus, p. 717. (3) Véase la p. 718 del mismo autor, donde se describen esas especies de placeres.
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