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CAP. IV.-DEL TAOÍSMO Y CONFUCIONISMO 611 primeros pedían la vuelta pura y simple al texto del gran maestro; los progresistas, infiuídos por las doctrinas indias, deS€aban, por el contrario, que se añadiesen nuevas redacciones y comentarios. Unos y otros se hicieron terrible lucha; primeramente, los reac– cionarios obtuvieron el favor de los emperadores; pero después, el emperador Li-tsung, imbuído por las doctrinas del filósofo Tchu– hi, principal representante del partido progresista, se inclinó a éstos y concedió al filósofo el título de exégeta auténtico, clásico e ideal. Colocó en el templo de Confucio las tablillas de los cinco principales progresistas (11); los puntos de su doctr:\na pueden condensarse en los siguientes: a) Nada de Dios, nada de Soberano, ni de Juez. ni de Pro– videncia, hayan dicho lo que quieran los antiguos; b) todos los seres del universo se componen de dos principios, coeternos y dis– tintos: li (norma) y k'i (materia). La norma es una, infinita, nece– saria, inconsciente, eterna e inmutable; la materia es el sujeto o substratum de todas las mudanzas, el principio de la diversidad de las especies; e) la materia evoluciona bajo la impulsión de la norma en dos fases alternativas, yin y yang, de cuyas combina– ciones resultan todos los seres de la naturaleza; d) en último término, todo procede del Uno y vuelve al Uno; e) el hombre tiene dos almas materiales que se descomooni.:n con la muerte. como la fruta madura cae def árbol; f) el ~al moral no existe, y el bien consiste en conformarse con las exigencias de la naturaleza. De estos y otros muchos principios se deduce que el neo-confucio– nismo no es más que un monismo materialista. Ahora todo ha cambiado; en realidad, las religiones se han mez– clado; la casta de los literatos está muerta; la doctrina de Con– fucio ha dejado de ser clásica; la enseñanza se va renovando; las revoluciones y guerras se suceden, y ese gran Imperio se pone en movimiento. ¿Qué sucederá de él? ¿Dominará el comunismo? ¿Rei– nará Cristo Rey, con la paz. la justicia. la verdad y la caridad? (11) Cfr. \VIEGER, o. c., p 173.
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