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610 P. IV.-CIENCIAS AUXILIARES dor, lo mismo que el Mikado, era hijo de Dios. Los taoístas se hicieron ministros e intérpretes de la nueva religión del Estado, que hasta la actualidad conservan templos y secuaces en el Ce– leste Imperio. 725. III. Confucionismo. - Contemporáneo de Lao-tse fué K'ung-fu-tseu, conocido por el nombre, latinizado por los misione– ros, de Confucio. Sus esfuerzos se dirigían a restablecer las anti– guas tradiciones. Así como aquél tenía tendencias más bien filo– sóficas, éste se preocupó más de la práctica y de la política (7). El confucionismo es un sistema de doctrinas morales, sociales y políticas de la antigua tradición china, coordinadas, reforzadas y transmitidas por Confucio a los posteriores y por éstos piadosa– mente aceptadas durante más de dos mil años casi como una reli– gión de Estado (8). He aquí algunos de sus puntos: a) Creyó en el «Sublime Soberano» y en una Providencia; y en los manes, a los cuales exigió se los honrase. En el hombre admitía dos almas: una inmaterial, que emana del principio masculino, que es el cielo; otra material, que emana del principio femenino, que es la tierra. La material, llamada Kuei, perece jun– tamente con el cuerpo; la inmaterial, denominada Chen, permanece después de la muerte y se queda cerca de la tumba. b) En cuanto a la moral, aconseja le benignidad y la lealtad, la sumisión y obediencia de los hijos para con los padres; pero hasta tal extremo que les niega todo derecho, incluso el de la existencia. De esta autoridad ilimitada se originó el infanticidio, que causa verdaderos estragos en China. Sanciona la poligamia, la esclavitud de las mujeres y tiene siempre por divisa el oportu– nismo. La oportunidad es el rasgo distintivo del sabio. Exceso y defecto son vicios igualmente perjudiciales. Todo extremo es una posición funesta (9). c) Confucio es el maestro de los literatos y del mundo buro– crático de China. No le tienen por Dios, pero sí por el más grande de los antepasados; en su honor se han levantado muchos templos y se le ofrecen sacrificios dos veces al año. Su éxito póstumo fué extraordinario (10). 726. IV. El neo-confucionismo.-En el siglo xn de nuestra era se dividieron los confucionistas en dos partes: los reaccionarios y los progresistas, que se hicieron una guerra encarnizada. Los (7) Cfr. CARMINATI, O. C., pp. 103 y Gigs. (8) Cfr. D'Er.rA, S. J., en G11ida delle Miss. Catt., p. 616. (9) Cfr. \VIEGER, O. C., p. 154. (10) «En el 1934, el Gobierno nacional de Nankín declaró que Confucio es un grande hombre, digno de ser honrado, <pero no adorado, y que el Confucionismo. ,privado de teología y sin ninguna <pretensión de infalibilidad doctrinal, es una escuela :filosófica y no una religión.>> Cfr. PASQUAI.E D' EI.IA, cfr. Guida de!le Miss. Catt., 'P· 617.

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