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CAP. IV.-DEL TAOÍSMO Y CONFUCIONISMO 609 a) Tao es el principio absoluto de todas las cosas. Indistinto e innominado en su origen, pasa a ser contingente y material a medida que las saca de su fondo, se fracciona y se manifies– ta (5). El proceso emanativo y formativo de las cosas se veri– fica por la acción mutua de un principio masculino llamado yang y otro femenino apellidado yin, en los que algunos quieren ver representados la materia y la forma de los peripatéticos. Según sus mismos discípulos, el Tao o Razón primera produjo el Uno, es decir. pasó del estado de no - ser al estado de ser. Uno pro– dujo dos, dividiéndose en principio femenino, o yin, y en principio masculino. o yang. Dos produjo tres, es decir, el principio mascu– lino y femenino, uniéndose, produjeron la armonía. Tres produjo la universalidad de los seres (6). Lao-tse enseña un medio curioso para obtener la inmortalidad. Durante la vida, el principio vital, que se nutre de aire, regula la H"é:piración, manteniéndola en calma y tranquila. Entonces concibe en sí mismo el embrión de su ser futuro, a manera que la gallina Ya formando su huevo. Cuando el embrión llega a pesar siete on– zas. está en disposición de emprender su viaje al otro mundo y ab:1ndc,nar su cadúver. b) La moral consiste en la negación de toda actividad y de toda alteración. El último grado de perfección es no obrar y llegar al colmo del vacío. La v,erdadera sabiduría consiste en esperar en paz el descanso de ultratumba; es necesario abolir las leyes, vaciar las cabezas y llenar los estómagos; la vida presente no importa nada, ni debemos preocuparnos por ella; al contrario, lo que sigue lo es todo. Los principios del taoísmo han tenido una nefasta influencia en la mentalidad china, impidiendo el progreso y la moralidad. En 948, un bonzo japonés, llamado Tiao-jan, presentó al empe– rador T'ai-sung la historia de su patria y la genealogía divina de la familia imperial. El emperador se impresionó mucho y con– cibió también deseos de ser divino, como su colega japonés. La muerte le impidió realizar sus proyectos, pero los llevó a cabo su ambicioso hijo Tchen, quien cr.eó el Nea-taoísmo o el Shintohísmo Sí.nico, aprovechándose del descrédito en que había caído el pri– mitivo taoísmo. En el 1008 empezó a tener revelaciones de una divinidad que él juzgó era el primer antepasado de su familia. Y en 1015 declaró solemnemente que la divinidad que se le había ru-elado era el Sublime Soberano; por consiguiente, el empera- (51 «El Tao o Razón suprema- se dice en el Tao-king --, considerado en su ff.tado de inmovilidad, carece de nombre... Sólo cuando comenzó a dividirse y reves– tir formas corporales tuvo un nombre... El Tao o la Razón suprema existe en todo el universo, y lo penetra con toda ,su existencia, a la manera que los ríos y torrentes de los valles se extienden en los ríos y los mares.» Cfr. C. GoNÚ,LEz. Historia de ia Pli!osofía, t. I. p. 53. (tl\ Cfr. GONZÁU:Z, o. c., p. 54. 39

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