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CAP. III.-MEDIOS DE ORDEN INTELECTUAL 347 jefes y directores de la nación, los empleados públicos... Infor– mados según la verdadera ciencia cristiana, ejercerán el aposto– lado de la cátedra, de la pluma, de la oratoria y del régimen. Se infundirá el espíritu católico en la ciencia, en la literatura, en las artes, en la política, en la legislación... , en el mundo intelectual y culto, que insensiblemente arrastrará tras de sí la masa del vul– go. Es necesario que las misiones se desenvuelvan en este elevado plan de civilización, sobre todo en los pueblos que progresan rá– pidamente, como el Japón, la China, la India y otras regiones de América, Asia y Europa. De esa manera el catolicismo tendrá po– deroso ascendiente, prestigiosas consideraciones y decisivas in– fluencias en esos pueblos que despiertan y se lanzan en busca de nuevos adelantos. La negligencia en este punto es sumamente pe– ligrosa; porque nuestros competidores, protestantes y mahome– tanos, se apoderarían antes que nosotros de las posiciones avan– zadas y estratégicas, impidiéndonos el paso (56) . . ~ lI.-DE LA PRENSA Y LITERATURA INDÍCENA. 468. De los medios antes indicados no puede separarse en la actualidad la prensa y Literatura, que es una palanca de primer orden para la cultura de un país. El diario, la revista, el folleto. el libro... son portadores de luz y propagadores de la doctrina evangélica y profana. Los que no acuden a escuchar al misionero podrán aprender su doctrina por medio de la prensa. Muchos de los Apóstoles, además de predicar, también escribieron sus Epís– tolas; los Santos Padres y Doctores de la Iglesia nos dejaron extensos volúmenes sobre la religión y verdades cristianas; mu– chos célebres misioneros trabajaron, predicaron, catequizaron y escribieron para la instrucción de los indígenas y de los futuros misioneros. Por esto, ninguna Misión debiera carecer de una buena im– prenta, en la que los misioneros pudieran editar sus trabajos, compuestos en los ratos de ocio y descanso. Dado el trabajo abru– mador del apostolado, no faltan, sin embargo, estas actividades literarias entre nuestros misioneros católicos. 469. I<'orma._<; de la prensa misional.-Las formas de la prensa misional deben ser según el ambiente de la región. En algunos países de alta cultura, especialmente en los grandes centros de población, pueden convenir toda clase de publicaciones. En todo caso, para que sea leída y comprendida, es necesario que revista (56) Acerca del personal docente y de los centros de enseñanza en tierra de misiones, véase la •parte de la Estadística Misional.

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