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3-16 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA res, que le guían, le sirven de centinela y le señalan los peligros; maestros, que desempeñan con regularidad la escuela; predica– dores, que se ponen en inmediato contacto con los infieles v les hablan del cristianismo; domésticos, que viven en la Casi Mi– sión para ayuda y servicio inmediato de los misioneros, etc. (53). Salta a la vista la necesidad que tiene el misionero de dispo– ner de un número suficiente de seglares instruídos, de confianza y buena voluntad; porque, aunque el celo y la actividad de un sacerdote sea grande, no puede dedicarse a todo. Sin ellos muchos cristianos quedarían sin instruir y muchos párvulos morirían sin bautizar... La preparación de estos catequistas se consigue por Escuelas especiales, establecidas para este fin. También el misionero suele reunirlos alguna vez al año para instruirlos con más amplitud en algún punto doctrinal o religioso y practicar los santos ejerci– cios (54). 466. ;1. Escuelas elementales.-La escuela es un factor de pri– mer orden, una palanca de gran potencia para levantar al pue– blo pagano de la abyección. No se puede prescindir de ella en la Misión. Tviisiones sin escuelas serán misiones sin norvenir y sin estabilidad. En ella debe plasm:irse d alma 1mm y dócil del niüo. del joven y aun, en casos dados, del adulto, según los moldes cris– tianos. Las elementales son las de las grandes masas, las que pro– porcionan una instrucción común al pueblo. La Iglesia, como Ma– rlre educadora, abre esos centros docentes a la multitud, sin dis– tinción de clases, y cifra sus esperanzas en la buena semilla que arroja en los corazones infantiles. 467. 4. Escuelas Normales, Superiores, Profesionales y Uni– versidades.--Las Escuclns ele Artes y Oficios, las de Magisterio, las de cultura superior, las de profesiones particulares y las Univer– sidades son de importancia trascendental para la influencia del misionero (55). Por medio de ellas se irá introduciendo poco a poco en las altas capas de la sociedad e irú formando los futuros ¡5:l) Visase lo que hemos dicho en la pág. 338. 1541 Escrihe a este propósito Pío XI: «Nec alia de re silendum, quae ad Evan– gelii propagationem permagni referat: quantum scilicet proderit, catechistffrum. mut– tiplicari 11u1ncruni.. -- sive ex europacis, sive, potius, ex indigenis deligantur - qui mis– sionfflibus operam napent sumn, Cfftcchumcnos potissimum erucliendo et ffd bffptismum com1wrffndo; quos quidem catechistas quales esse oporteat. ut non tam verbo quam vitae cxemnlo infideles ad Christum alliciant, dicere vix attinet. At vobis, Venerabiles Fraires. DÜecti F'ilii certum decretumque sit, eos accurate instituere. ut doctrinam catholicam calleant. et. cum eam proponent atc¡ue ex,¡ilanabunt, ad mentem inteUigen– tiamque auditorum accomodare se sciant: quod facturi eo commo<lius sunt. qua indigenarum naturam interius ,perspexerint.l> Rerum Ecclesiffe, Act. Ap. Sed., 1926. t. XVIII. p. 78. (55) P. CHARLES, S. J., Les Universités en pays de mission, en Autoi..r du pro– bleme de L'adffptation, o. c .. pp. 117 y sigs.; P. DE MAHTELAERE, S. J., L'enseignement tmi1:crsitairc mu: !n(ics, ibíd., 'P'P· 134 y sigs.

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