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CAP. III.-MEDIOS DE ORDEN INTELECTUAL algunas monopolizada por las clases ricas, siendo patrimonio de muy pocos (52). 462. Per;;;onal docente.-No hay duda que el m1s10nero sacer– dote puede dedicarse a la enseñanza; pero- es mejor y preferible que se ocupe en las obras que son directamente de su incumben– cia sacerdotal. Para la enseñanza de las ciencias profanas y aun de algunas religiosas, debe llamar en su ayuda a los auxiliares del misionero. Estos son los maestros, los Hermanos legos, los miem– bros de Institutos que se dedican a la enseñanza, las religiosas, los catequistas, etc. Ellos son los directamente llamados a completar la obra del sacerdote, a formar las inteligencias y el corazón de los convertidos y a realizar progresivamente la obra civilizadora y cultural. 463. Plan de enseñanza.-El plan y métodos de enseñanza son muy diversos, y no es posible obtener uniformidad en todos los territorios. Para dar una sucinta idea de la obra educadora de las misiones, nos parece lo más acertado seguir la división de la Sa– grada Congregación de Propaganda Fide. 464. l. Seminarios.-Son los centros donde se forman y edu– can los aspirantes al sacerdocio entre los indígenas. Se suelen di– vidir en Mayores y Menores, según las asignaturas que los alum– nos estudien. Como hemos dicho en otro lugar, el porvenir de las misiones depende en gran parte de la institución y formación del clero indígena, destinado a ocupar poco a poco el lugar de los mi– sioneros. Se ofrecerán, sin duda, dificultades de índole, de raza, de psicología peculiar del indígena; pero, eso no obstante, una cui– dadosa selección y delicada educación las irán venciendo. El clero indígena en el Extremo Oriente ha dejado páginas muy gloriosas en la historia de la Iglesia. En el pasado siglo aquellas regiones fueron teatro de horribles persecuciones; y solamente en las pro– vincias de Tonkín y de Cochinchina llegaron a 76 los sacerdotes indígenas que fueron entregados a la muerte entre los años 1858 a 1862. En China y en Corea fueron también numerosos los sacer– dotes indígenas martirizados. 465. 2. Escuelas de catequistas.-Los catequistas son auxilia– res del misionero para bautizar, convocar a los cristianos a la ora– ción, instruirles en las obligaciones más corrientes, etc., etc. Los hay de diversas categorías: residentes habitualmente en algún pueblo, en el que suplen las ausencias del misionero; explorado- (52) Cfr. A. DE CLERQ, L'Enseignement re!igicu.x, en Autour du proo!érnc de !'adaptation, compte rendu de la quat. Sem. de Miss. de Louvain, 1926, pp. 66 y sigs.; D. ScHILLING, L'état actue! du catho!icisme et L'enseignement catho!iquc au Japon, ioíd., ,pp. 146 y eigs.
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