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CAP. III.-MEDIOS DE ORDEN RELIGIOSO medio de salvación y santificación, para que nunca lo reciban con detrimento de sus almas; b) Celebrar con la mayor solemnidad posible las primeras comuniones de niños y adultos, a fin de que se grabe indeleblemente ese día en su memoria; e) Exhortar a la comunión frecuente, según los deseos y normas de los Sumos Pontífices, ya sea en privado, ya colectivamente, por medio de co– muniones generales. Para animarlos le será muy conveniente es– tablecer alguna Cofradía o Congregación, cuyos socios se compro– meten a comulgar determinadas veces al año. La frecuencia de este sacramento iniciará, dilatará y conservará la fe y la piedad en las nuevas cristiandades que se vayan formando. Es incumbencia también del misionero explicar la Eucaristía como Sacrificio, cuyo significado y contenido debe ser perfecta– mente conocido por los nuevos cristianos. Con este conocimiento asistirán más fácilmente a la Santa Misa en las fiestas de obliga– ción y aun en los demás días. 454. 4. Penitencia.-En la explicación catequista debe ya en– señarse su origen divino, su necesidad y sus condiciones necesa– rias. El dolor y la integridad, dadas algunas tendencias innatas de los recién convertidos reclaman una atención especial. Mucha paciencia y clemencia necesitarán los misioneros con la natural fragilidad e inconstancia de los naturales; pero deben tener en cuenta que donde abunda el delito también sobreabundará la gra– cia y la misericordia del Señor. Esa misma inconstancia será un motivo más para que exhorten a la frecuente confesión, fuente de fortaleza y de vigor espiritual. El Cardenal Franzelin, teólogo profundo, solía decir que si él hubiera sido predicador o misionero, su tema más favorito sería hablar sobre la contrición perfecta. Y no hay duda que muchos cristianos permanecen la mayor parte de su vida en pecado mor– tal, sin merecer para la vida eterna y expuestos continuamente a peligro de eterna condenación, por no hacer actos de contrición perfecta. Esto es igualmente aplicable a los cristianos que viven en países de misión, y quizá con mayor motivo, pues no se les ofre– ce de ordinario tanta facilidad de tener sacerdotes a su disposi– ción para confesarse; y sería triste que, privados de la gracia por el pecado mortal, y no pudiendo recobrarla por la confesión, per– dieran el mérito de todas sus buenas obras, a causa de descono– cer este medio tan eficaz para recobrar la gracia santificante. 455. 5. Matrimonio.-El contrato natural matrimonial fué ele– vado a sacramento por Jesucristo, adornado con las propiedades de unidad e indisolubilidad. Quizá en muchas regiones el misio– nero tendrá que luchar contra el concubinato, la poligamia, el di-
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