BCCCAP00000000000000000000621
338 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA presiones, claros en las palabras, acompañados de ilustraciones y ejemplos, y ordenados gradualmente, según la edad, los conoci– mientos y las clases de las personas a las cuales están destinados. En las naciones católicas de Europa se suele obligar a los ni– ños a aprenderlo de memoria, pero en los países de misiones, so– bre todo tratándose de personas de cierta edad, no será posible. Con la paciencia, la repetición y la ingeniosidad, se logrará que lleguen a comprender las verdades más principales y necesarias de la doctrina cristiana. 5. CATEQUISTAS. - El término catequista originariamente sig– nificaba el que enseñaba oralmente una doctrina; después se apli– có también a todos aquellos que enseñaban la doctrina cristiana a los catecúmenos que se disponían a recibir el bautismo. Hoy se en– tiende por catequista todo aquel que enseña o explica el catecis– mo. Al principio del cristianismo se desempeñaba este oficio por hombres eminentes; más tarde el oficio de catequista siguió las vicisitudes del catecismo. Concretándonos al campo misional, ac– tualmente se llama catequista la persona cristiana a la cual, ordi– naria y constantemente, se le encarga enseñar la doctrina cristia– na a los indígenas. El catequista es un auxiliar poderoso del misio– nero. Pueden ser europeos e indígenas, hombres y mujeres, tem– poráneos y perpetuos, pagados o gratuitos, residentes o móviles. simples o inspectores. Son de gran importancia para las misiones, donde hay pocos sacerdotes y pocos maestros por la valiosa ayuda que prestan a los misioneros. Además sirven de medio de penetración, porque conocen mejor la lengua, las costumbres, los usos, la índole y psi– cología de los naturales y pueden llegar donde no llega el misio– nero extranjero. Es necesario que sean personas buenas, serias, de conducta in– tachable y de confianza absoluta. En muchas misiones, para for– marlos moral e intelectualmente, se han organizado escuelas o centros especiales de diversas categorías, que dan resultados ad– mirables. En las Instrucciones que la S. C. de P. Fide dió a los Vicarios Apostólicos de la China, el 18 de octubre de 1883 se en– cuentran resumidas las cualidades y la preparación que han de tener. «Sedulo curent Episcopi, Vicarii Apostolici et Missionarii in Sinis degentes, ut catechistas munus idoneis tantum viris et pie– tate conspicuis committatur» (42). «Episcopi autem quasdam le– ges seu normas ferre non omittent, quibus caveatur ne indiscri– minatim officium catechistae cuique commendetur. In primis enim, praesertim cum agitur de juvenibus, nemo assumendus est ad gra– dum catechistae nisi, praeter scientiam sufficientem, exercitium etiam prae se ferat christianarum virtutum. Scientia autem pro- (42) Cfr. Collcctanca, t. I, n. 828, p. 434.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz