BCCCAP00000000000000000000621

CAP. III.-MEDIOS DE ORDEN RELIGIOSO 331 ~ II.-DEL BUEN EJEMPLO, DEL ESPÍRITU DE SACRIFICIO Y DE LA ORACIÓN. 443. La predicación del misionero será sin duda más persua– siva y eficaz, si va acompañada de una vida verdaderamente ejem– plar. Las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran. Debe con– firmar con los hechos lo que dice con la lengua. Por esto el misio– nero católico debe ser alter Christus. es decir, revestido de su espíritu, de sus virtudes y de su santidad. En otros lugares hemos ya indicado las virtudes que debe poseer el misionero; ahora nos detenemos singularmente en tres cosas principales que contribui– rán a hacer fructuoso su apostolado, a saber: el buen ejemplo, el espíritu de sacrificio y la oración. 444:. l. El buen ejemplo.-El misionero es la luz del mun– do (15) y la sal de la tierra (16) ; debe, por tanto, alumbrar y sazonar con obras y palabras. Todas las miradas se clavarán en él, será objeto de observación continua para ver si practica lo que predica a los demás. Inconscientemente los que escuchan aplicarán el criterio evangélico: Ex fructibus eorurn cognoscetis eos (17). Un misionero es menester que sea desde el principio irreprensible. sobrio, prudente, modesto, casto, hospitalario, caritativo; no dado al vino, parco, desinteresado, humilde, manso, devoto y exacto cum– plidor de sus deberes, de tal manera que pueda decir a los misio– nados las palabras de San Pablo: Hermanos, imitad me a mí, como yo imito a Jesucristo (18). Hermosamente dice el P. Acosta: «Agat ergo sedulo minister Christi, ut Christum vita ipsa testetur, ut co,gnoscant omnes illius discipulum, cujus doctrina gloriatur. Discat a Christo mansuetudinem, discat humilitatem, discat perfec– tam et maximam charitatem, ut vitam etiam pro ovibus prompte expendat ... Meminerit operibus bonis ita lucere hominibus ut vi– dentes glorificent Patrem, qui in caelis est. Hoc esse omnium ad persuadendum potentissimum miraculum certo sciat, quod cum ex tot tantisque illius primaevae Ecclesiae relictum sit, indefesso studio conservare debemus» (19). 445. 2. Espíritu de sacrificio.-Si todo cristiano y sacerdote debe ser mortificado, máxime el misionero, cuya vida ha de ser (15) Mattli., V, 14. (16) Matth., V, 13. (17) Matt., VII, 20. (18) I Cor., XI, l. (19) De procuranda Indorum. salute, 10, IV. Cfr. ScHMIDLIN, o. c., p. 329. El Estatuto de las Misiones de los l\Ienmcs Capuchinos dice sobre el ,¡,articular: «Sciant novi mLssionarii, ,ipso magis vitae exemplo quam verbo doetrinae praedicare debe– re», p. 21, Roma, 1938. li1elipe II era cuidadoso en seleccionar el 'Personal que fuera a Indias: «Innumeris fere schedulis cautum, et 1Dravisum est, ut summo studio in– quiratur de vita et moribus Religiosorum qui ad easdem Provincias mittuntur, vel in eis habitum reci1piunt»... Cfr. J. SOLÓRZANO PEREIRA, De Ind. Gubern.., 1, IJ_I, 6, 26.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz