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324 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA 431. a) ÜRDEN INTELECTUAL.-El desarrollo intelectual y cien– tífico es una necesidad en el hombre. Síguese de aquí la obliga– ción de la Iglesia y del Estado de concurrir al progreso de las ciencias y de las artes. La Iglesia en todo tiempo favoreció el es– tudio y la enseñanza para los aspirantes al sacerdocio y para los seglares. Ella fundó y propagó las célebres escuelas episcopales, pa– rroquiales y monacales de la Edad Media y muchas de las famo– sas Universidades europeas. Lo que hizo en los países civilizados procuró realizar también en las nuevas regiones que iba conquistando para Jesucristo. La prueba de esto la tenemos en la historia de las misiones, en lo que hemos indicado en los fundamentos apologéticos, y veremos en la Estadística, al hablar del número de centros docentes que los misioneros tienen a su cargo. Para no repetir ideas y por ser una cosa patente esta finalidad de las misiones, no nos detenemos más en este punto. 432. b) ÜRDEN MORAL.-El orden moral necesario para per– feccionar la voluntad del hombre, y en cierta manera a todo el hombre, consiste, como hemos dicho, en la conformidad con la ley, en la práctica de las virtudes cristianas y cívicas. Que este fin sea propio de las misiones se deduce de los fines sobrenatu– rales, cuya realización sería de todo punto imposible, prescin– diendo del orden moral, individual y social. Los misioneros, al predicar el Evangelio y toda la doctrina revelada, necesariamente deben inculcar la observancia de las leyes naturales, la práctica de las virtudes y aun el cumplimiento de las leyes civiles justas y conformes con el orden y la verdadera re– ligión. La aspiración del misionero es siempre la formación es– piritual y moral del hombre racional, del cristiano redimido y elevado y del ciudadano honrado y culto. Compárense estos fines de las misiones católicas con las prácticas del mahometismo, que permite la satisfacción de las abyectas concupiscencias, el despo– tismo del varón y el servilismo inicuo de la mujer. El mahome– tano se cuidará de adquirir nuevos adeptos, pero no rectos cora– zones que glorifiquen al Señor. 433. e) ÜRDEN MATERIAL.-Para satisfacer las necesidades de orden material se necesita un adecuado ordenamiento económico. En toda sociedad bien ordenada debe encontrarse una suficiente abundancia de bienes corporales, el uso de los cuales es nece– sario para la práctica de la virtud. Una buena organización eco– nómica supone la producción de bienes suficientes, la circulación, distribución y consumo ordenados en los mismos.

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