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322 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA § Il.-ÜTRAS CONDICIOONES. No hay duda que el punto cardinal sobre que se apoya el es– tablecimiento de la Iglesia en una región de misiones es la je– rarquía; pero para llegar a la consecución de este fin se requie– ren también otras muchas cosas, sin las cuales la Iglesia no podrá conservarse. l. Para establecer la Iglesia católica en un pueblo pagano o hereje, no es necesario el apoyo positivo de los poderes públicos, pero sí la tolerancia de la predicación y la práctica de la religión católica en el territorio; porque si los misioneros se ven obligados a trabajar en medio de una hostilidad sistemática y continuada de la autoridad pública, la naciente Iglesia no podrá desarro– llarse y permanecer. 2. Se necesita también un relativo grado de cultura en el pueblo; porque en la completa ignorancia y barbarie no se podrán tener centros de enseñanza para la formación de las nuevas fa– milias cristianas, de las cuales procederán ordinariamente las vo– caciones para el clero indígena. 3. Se requieren, además, medios económicos suficientes para la vida de la Iglesia, la cual debe tener templos, casas para los misioneros, seminarios, cementerios, escuelas, colegios y otros centros de cultura y beneficencia. Todo ese conjunto de obras y de organizaciones, que la Iglesia visible necesita para el desarro– llo normal de su vitalidad, no se puede realizar en una extrema pobreza de los habitantes. 4. Para establecer la Iglesia visible es necesario, sin duda, un número suficiente de habitantes convertidos al catolicismo , aunque no la conversión total de un pueblo; porque, una vez plantada la Iglesia, la jerarquía indígena del país puede y debe continuar la conversión de la masa, como sucede en Inglaterra y Estados Unidos, en los cuales la Iglesia Católica está consti– tuída, si bien una gran mayoría no pertenece todavía a ella. 5. Ciertamente que para establecer la Iglesia visible en una región no se requiere la persecución previa, ni la efusión de san– gre o el martirio de los misioneros o de los indígenas convertidos ; pero, si examinamos la historia, veremos que en muchos casos se pueden aplicar a los misioneros aquellas palabras que la Liturgia aplica a los Apóstoles: Plantaverunt Ecclesiam sanguine suo. Estas y otras condiciones se requieren para que la Iglesia en un país cualquiera pueda vivir por sí misma. desarrollar su ac– tividad y realizar su obra de salvación y santificación entre los indígenas.

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