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316 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA tal, y en orden de naturaleza, espiritual, intelectual, material, fa– miliar y social. Teniendo presentes la diversidad de fines que se comprenden en la actividad misionera, ponemos el capítulo sobre los fines de las misiones y explicamos la materia en los siguientes artículos: ARTICULO PRIMERO DE LOS FINES PRIMARIOS DE LAS MISIONES Los fines primarios de naturaleza espiritual son tres: supre– mo, genérico y específico. Estos se hallan intrínsecamente unidos y gradualmente subordinados. 422. l. Fin supremo.--El fin supremo, absolutamente último, de todas las cosas sobrenaturales y naturales es la gloria de Dios. Universa propter semetipsum operatus est Dominus (21). La glo– ria externa del Creador, sea objetiva o formal, es el fin de todo ser creado. La actividad misionera, en último término, debe ten– der a dar gloria a Dios mediante la única religión, el único sacri– ficio y el único culto verdadero, revelados y enseñados por el mis– mo Dios. 423. 2. Fin genérico.-Dios creó al hombre para un fin sobr':– natural, cuyos derechos perdió por la culpa. Mas Dios, compade– cido del hombre caído, le envió a su Hijo Unigénito para levan– tarle y redimirle, a fin de que pudiera de nuevo adquirir su eter– na salvación. Sic enim Deus dilexit mundum, ut Filium suum Uni– genitum daret: ut omnis qui credit in eum, non pereat, se habeat vitam aeternam (22). Salvar al hombre es el fin de la Encar– nación, de la Redención, de la Iglesia (23), de la gracia, de los sacramentos y del apostolado. Ese es el fin de toda actividad mi– sionera, en cualquier parte del mundo donde se ejerza. Dentro y fuera del catolicismo, en tierra de cristianos y de infieles, de cis– máticos o herejes; el objetivo final, relativamente último, de los apóstoles y de los cooperadores, es siempre el mismo: Salvar las almas racionales redimidas por la Sangre de Jesucristo. Excluídos estos fines, todos los demás no tendrían razón de ser; toda mi– sión se contradiría a sí misma. (21) Prov., XVI, 4. (22) Joann., III, 16. (23) «Neque enim ad aliud nata est &desia nisi ut, regno Christi ubique terra– rum dilatando, miiversos homines salutaris redemptionis participes efficiat.» Pfo XI en Rerum Eccl., Act. Av. Sed., 1926, t. XVIII, p. 65.

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