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CAP. I.-PERSONAL MISIONERO EN TIERRA DE MISIONES 309 ARTICULO III CONDUCTA DEL NUEVO MISIONERO 408. Bibliografía.--BENEDICTUs XV: Ma.rimurn il!ud, en Act. Ap. Sed., 1919, t. XI, pp. 440-455.-Instructio S. C. de Propaganda Fide. De abiiciendis a missionariis reru.m saecuLarium c11ris, apud Sylloge, n. 77, pp. 131-135.– C. SILVESTRI, O. F. M.: Educazione missionaria, part. II, Firenze, 1922.– FRAN<;OIS DE ToULOUSE, o. F. M. Cap.: Le parfait missionnaire, Paris, 1662. THOMAS A JEsu: De proC'llranda salute omnium gentium libri !-IV, in lib. IV, part. II, cap. !-XII, pp. 239-:30:3, Romae, 1940. 409. El nuevo misionero será espectáculo a Dios, a los ángeles y a los hombres (9); pues todos fijarán sus miradas en él. Es, pues, necesario que brillen en él las virtudes del verdadero após– tol para hacer fructificar su ministerio. Indicaremos algunas más principales que debe poseer y los defectos contrarios que debe evitar. 410. l. La caridad.-La primera virtud que debe brillar en el nuevo misionero es la caridad para con Dios ; porque ésta es el principio y el fin de todas las actividades apostólicas. El móvil principalísimo de todo apostolado es promover la gloria de Dios, procurando que todos los hombres le conozcan, le sirvan y le amen. De la caridad para con Dios es inseparable la caridad para con el prójimo, como el efecto de la causa. Con la bondad, la amabilidad, la dulzura y todos los medios ingeniosos que sabe inventar el celo por las almas, debe hacer bien a todos sus próji– mos: fieles e infieles, sabios e ignorantes, cultos y bárbaros, ricos y pobres, negros y blancos. Es necesario que se haga todo para todos, a fin de ganarlos a todos. Debe estar dispuesto a exclamar con sinceridad, corno el Apóstol de las Gentes: Ego autem 1iben– tissime impendam, et superimpenclar ipse pro animabus vestris, licet plus vos diligens, minus diligar (10). El secreto de sus éxi– tos y los resultados de sus trabajos dependerán del celo ardiente por el reino de Cristo y la salvación de sus redimidos. A este fin es necesario que el nuevo misionero procure evitar toda clase de egoísmos y miras personales; que no busque como– didades, ni lucros temporales; que no excluya ningún pueblo, ninguna raza, ninguna clase de personas; que no se deje llevar de odiosas parcialidades; su caridad sea evangélica y univer– sal (11). (9) I Cor., IV. 9. (10) II Cor., XII, 15. (11) Cfr. THoMAS A JEsu, D3 proc-nranda sa!nte omnimn gentiurn libri 1-lV, lib. IV, cap. II, 'PP- 246-249 (noyis;;. ed.), Romae, 1940.
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