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308 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA indígenas. De cuán necesario o útil sea el conocimiento de la me– dicina para los misioneros, hablaremos más adelante (6). Tam– bién juzgamos que será muy útil a los misioneros, principalmente a los auxiliares, que no son sacerdotes, como Hermanos legos, et– cétera, el conocer algo de Artes y Oficios para trabajar en la cul– tura del país y atraer por medios indirectos a la conversión. ¡ Cuán– to partido no podrían sacar en favor de las gentes ignorantes in– civilizadas con algunos conocimientos de arquitectura, pintura, agricultura, artes mecánicas, música, etc. (7). No pocas veces se verá el misionero en la precisión de hacer de ebanista, carpintero, albañil, mecánico... ; de construir viviendas, iglesias, capillas... ; de cultivar huertas, campos, jardines... Se encontrará también con terrenos incultos, bosques infranqueables, ríos caudalosos, por los que tendrá que trazar puentes, carreteras, vías de comunica– ción, etc. Para todas estas cosas es imprescindible al misionero saber rudimentos de Artes y Oficios. «Los misioneros jesuítas enseñarnn a los fieles de Filipinas la industria del algodón y la cría de gusanos de seda ; a los americanos, la agricultura, los trabajos manuales y las artes de la paz. Los resultados que su plan civilizador era capaz de dar, pueden muy bien notarse en las Reducciones del Paraguay, en donde les fué permitido aplicarlo libremente. En ninguna parte hubo quizá nunca más bienestar material y moral. Prosperaban igual– mente las artes útiles y deleitables. Al lado de carpinteros, albañiles, herre– ros, se encontraban torneros, escultores, pintores, doradores. Se fundían cam– panas, se fabricaban órganos, se edificaban molinos, se construían canales, Los jesuítas alemanes, sobre todo, fueron, como ya queda dicho, los que se revelaron maestros en este arte de civilizar las tribus salvajes (8). Para esta clase de trabajos, claro es que más llamados son los Hermanos legos y los auxiliares, bajo cuya dirección se podrán construir grandes obras civilizadoras para la misión, si antes de partir de sus patrias respectivas se les instruye y ejercita conve– nientemente en los oficios y artes manuales. Este es nuestro programa completo, que quizá a alguno le parecerá excesivo; pero todo lo requieren las exigencias de los tiempos, el prestigio del apostolado y la competencia de los ad– versarios. (6) Cfr. La Medicina y las Misiones, pp. 31:l-316. (7) Cfr. P. FÉLIX, O. l<'. M. Cap., Les colonies et les conversions, en Les Conver– sions, Compete rendu de la ihuitieme Semaine de Missiologie de Louvain, 1930, pp. 151 Y sigs. Habla principalmente de la Misión de Punjab en las Indias Inglesas. (8) Cfr. G. B., Id y encended et mundo, p 51.

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