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CAP. XL-ORGANIZACIONES MISIONALES 299 m1s1oneros en la conversión de los infieles; también en la reta– guardia de la patria trabajan celosas mujeres por la salvación del mundo pagano. 394. Cómo puede cooperar la mujer.-De muchas maneras pue– den las mujeres cooperar eficazmente a las misiones. Indicare– mos algunas: a) con la oración, medio fácil y asequible a toda clase de personas. ¿ Cuántas fervorosas plegarias no podrá elevar el sexo devoto poseído de la importancia de la evangelización mundial? b) con el ejemplo y el consejo, exhortando a los hom– bres y a los hijos a que se inscriban en las Obras misionales; e) con la propaganda, distribuyendo y haciendo penetrar en todos los hogares las hojas, revistas y libros misionales; d) haciendo de ce– ladoras y recaudando fondos materiales para subsidio de las mi– siones pobres; e) confeccionando ropas y ornamentos sagrados para el culto; f) suministrando medallas, crucifijos, estampas, ro– sarios y otros objetos de piedad; g) proporcionando prendas de vestir para tantos niños, ancianos e indigentes a quienes tienen que socorrer los misioneros. Por éstos y otros muchísimos medios, que el celo y la industria de las mujeres buenas y piadosas in– ventan, se pueden favorecer las misiones. Para fomentar la vitalidad y causar mayor eficacia en las ini– ciativas misionales, se hace necesaria la asociación de mujeres, se– ñoritas y señoras, solteras y madres de familia. El P. Arens (10) cita un crecido número de Asociaciones femeninas cooperadoras de las misiones. De los cuadros comparativos resulta (JUe en el extranjero se ha desarrollado más el espíritu de asociación feme– nina por las misiones que en Espafia ; si bien aquí no faltan en absoluto. Más arriba hemos mencionado algunas (11). Dado el espíritu misional que en estos últimos años se ha des– pertado en España, podemos fundadamente augurar un pleno re– surgimiento de acción misional en las mujeres españolas, descen– dientes y herederas del espíritu misionero de Isabel la Católica y de Teresa de Jesús. AHTICULO V CRUZADA UNIVERSAL POR LAS MISIONES Todos los que nos gloriamos de pertenecer a la Iglesia católica de Jesucristo: religiosos, sacerdotes, niños, jóvenes, adultos, hom– bres y mujeres, cultos e ignorantes, ricos y pobres, de cualquier (10) Cfr. _ARENS, O. C., pp. 301-339. (11) Cfr. ;¡:,. 280.

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