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298 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA les al cumplimiento de las obligaciones cristianas, y en obras y palabras ser acabados modelos de las sucesivas generaciones. Esta cooperación se puede verificar inscribiéndose en las Obras misionales, proporcionadas a su sexo, edad y condición, no olvi– dando la preferencia que manda la Santa Sede para las Obras Pontificias. Las Ordenes Terceras, las Cofradías, Congregaciones y Asociaciones religipsas, así como también algunas Entidades civiles, deberían tener alguna sección dedicada a fines misionales, bien sean espirituales, bien materiales o benéficos. Entre todos los miembros de la gran familia cristiana debe reinar la solidaridad. comunión y caridad. In hoc cognoscent omnes quia discipuli mei estis (9). ARTICULO IV LAS MUJERES Y LAS MISIONES 393. Bibliografía.-M. T. AzPIAZU: Reseña de la act1weión misionera de la mujer (C. 1\1. D. E.), Vitoria, l!l44.-J. GARRIDO, S. J.: Las primeras auxi– liadoras de las misiones, Burgos.-P. MAKNA: Conversione del mondo infe– dele, pp. 241-246, Milano, 1920.-S. SOLERO: La cooperazione della don.na aU'apostolato, en Espiazione e Redenzione, pp. 237-250, Roma, 1930.--J. ZA– MEZA, S. J.: El corazón de la mujer y las misiones. Esbozo histórico, Burgos. La mujer en la antigüedad era reputada como una cosa vil y despreciable; pero el cristianismo elevó su condición, defendió sus legítimos derechos y la unió al varón con un sacramento indisoluble y santificador. Su misión de esposa y madre es pode– rosamente influyente para la formación y educación de la familia. Dios la dotó de nobleza de ánimo, de riqueza de sentimientos, de exquisita sensibilidad de corazón, de atractivos especiales para ejercitar su apostolado, no sólo en el hogar doméstico, sino tam– bién en la sociedad. El apostolado católico de la mujer empezó a practicarse desde el principio del cristianismo. En el Evangelio se lee que Marta y María y otras mujeres ayudaban a Jesús; y frecuentemente en las Epístolas de San Pablo encontramos que piadosas y pruden– tes mujeres cuidaban de las cosas temporales de las nacientes cris– tiandades. A través de la Historia Eclesiástica vemos que la mujer, de una manera o de otra, ha intervenido y cooperado en la reali– zación de las grandes empresas apostólicas; sin embargo, parece que en los tiempos modernos la participación de la mujer ha sido más intensa y universal. En la vanguardia del campo misional hay miles y miles de heroicas religiosas que colaboran con los (DI Joan .. XIII, 35.
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