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CAPITULO Xl TODOS ORGANIZADOS PARA LAS MISIONES 390. Para la conquista espiritual del mundo no basta el es– fuerzo aislado de algunos aguerridos y valientes soldados; se ne– cesita un numeroso ejército bien unido, organizado y disciplinado, que simultáneamente milite y preste sus servicios, según la volun– tad del Rey universal. En un ejército existe distinción de solda– dos: unos combaten en el campo de operaciones; en este caso se encuentran los misioneros que marchan a tierra de infieles; otros se quedan en la retaguardia y en la patria, para sustitución y ayu– da de los demás; y éstos son los católicos que están en países civi– lizados y deben cooperar a la conquista espiritual, según su edad, categoría, sexo y condición. Pero para mayor eficacia conviene que formen diversos batallones entre sí, que unan sus fuerzas ... Diremos dos palabras sobre la organización en las diversas eda– des y clases sociales. ARTICULO PRIMERO LOS JOVENES Y LAS :MISIONES 391. Bibliografía.-P. lVIANNA: La conversione del mondo infedele, pá– gínas 334-351, Milano, Hl20.-A. PERBAL: Ritorno alle fonti, PP. 21-37, Roma, 1942.-C. SILVESTRI, O. F. M.: Educazione missionaria, t. I, PP. 27 y sigs.– J. UNZALU: El valor pedagógico del ideal misionero, Vitoria, 1945.-IGNACIO VILLANUEVA: Catecismo misional, Pamplona, 1942.-,J. ZAMEZA, S. J.: Cate– cismo misional, Bilbao, 1947. La porción más simpática del gran ejército misional es, sin duda alguna, la infantil. Los niños, con sus inocentes oraciones, con las pequeñas limosnas y sacrificios contribuirán poderosamen– te a la acción misionera. Además, en sus corazones inocentes,

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