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276 P. 11.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA En 500 cinematógrafos de España se anuncia también con pro– yecciones en colores y durante todo el mes de octubre esta gran Jornada Misionera. Entre los medios para atraer la atención del público en general se usan, además de los corrientes, carteles y octavillas, los siguien– tes: concursos-exposiciones de escaparates sobre temas misio– nales; desfiles de carrozas simbólicas con altavoces, algunas mon– tadas sobre coches de tranvías; proyecciones nocturnas de foto– grafías misionales sobre los edificios más visibles; coros populares que entonan canciones alusivas... Puede decirse que la propaganda misional por medio del ccDOMUND» ha llegado a los rincones más apartados de España y es magnífico el ejemplo de unidad, de fe y de apostolado que ofrece esta nación con ocasión de la gran Jornada Misionera. Sacerdotes y religiosos, jóvenes estudiantes y niños, maestros y profesores universitarios, todos contribuyen a formar ambiente propicio para esta campaña. Los ejemplos conmovedores de la generosidad del pueblo es– pañol son muchos: niños pobres de las escuelas nacionales de Pamplona, que para llevar «su limosna» recogen por las casas ropas y papeles viejos. Ancianita vendedora de castañas de un suburbio de Madrid, que deposita primeramente 100 pesetas en la mesa petitoria y dice después a su Párroco: «Señor cura, es probable que muera yo este año y no pueda venir más a la Parroquia. Tome 300 pesetas que me quedan: son los ahorros de mi vida. De– posítelas en una libreta de la Caja de Ahorros. Cuando yo haya muerto y llegue el Día de las Misiones, cobre usted los intereses y ,que la limosna de esta pobre castañera figure la primera en la ban– deja de mi Parroquia para las Misiones. Señora de la alta sociedad de una ciudad española, que durante estos últimos años deposita ocultamente en la bolsa de los que piden para las Misiones un rico anillo de oro. Caballero que en los últimos años entrega su cartera con la fotografía de sus propios hijos y esta nota: «Señor, escoged alguno para misionero.» Jovencita de veinte años, que en una ciu– dad de Galicia, sintiéndose enferma, ofrece a Dios el sacrificio de su vida por el éxito de la Jornada Misionera y expira en la misma noche de este día. Estudiantes de la Universidad de Santiago de Compostela, que venden por las calles libros de propaganda misio– nal, mientras las universitarias pasan gran parte de aquella Jor– nada en los trenes de Santiago a La Coruña distribuyendo a todos los viajeros hojas de propaganda sobre la significación de este día ... Quien durante el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe visite alguna ciudad de España y contemple un verdadero ejército de niños y de jóvenes organizados que postulan por las calles y plazas, salas de espectáculos y establecimientos de todo
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