BCCCAP00000000000000000000621
CAP. VII.--COOPERACIÓN MISIONAL 269 mentar fiestas y cultos públicos para la conversión de los infieles; hacer conocer y propagar la Unión Misional entre seminaristas y sacerdotes; intensificar el espíritu misionero y misional por me– dio de conferencias, de hojas, folletos, revistas, etc.; promover las Comisiones parroquiales «pro misiones» y las Obras parro– quiales, de acuerdo con los párrocos; hacer los balances anuales, remitiéndolos al Consejo Nacional; estar en frecuente comuni– <'.ación con éste para obtener instrucciones y cuanto sea necesario para la buena marcha. Es conveniente que en la misma Curia episcopal haya un Secretariado, con propaganda y biblioteca bien provistas, cuyas oficinas estén diariamente abiertas a fin de faci– litar con brevedad cuanto se desee. Para evitar colisiones y unir más las fuerzas, será conveniente que al Secretariado de la Unión Misional del Clero esté confiada también la dirección de las Obras parroquiales. El Secretariado diocesano no podrá ser eficaz sin el entusias– mo. la ayuda y cooperación de los párrocos y sacerdotes existen– tes en las parroquias. Unos y otros, de común acuerdo, deben nombrar las comisiones, las juntas, las celadoras y celadores, ins– truirlos e interesarlos en esas obras redentoras, celebrando fun– ciones, comuniones, reuniones, asambleas para niños y adultos; explicando algún asunto misional con proyecciones, pequeñas ex– posiciones, conferencias y sermones por algún misionero que haya estado entre infieles. El modo y forma de llevar a cabo estas cosas depende de las circunstancias locales y del ambiente. La acción del Secretariado, íntimamente unida con la de los párrocos, será la gran fuerza propulsora de la vitalidad misional en una diócesis. Entre las conclusiones aprobadas por la Asamblea Nacional de la Unión Misional del Clero, celebrada en Valencia en noviembre del año 1944, figuran las siguientes: «3.ª Juzga la Asamblea muy conveniente y como norma general, res– petando las circunstancias especiales de algunas Diócesis, unificar la direc– ción diocesana de la Unión Misional del Clero y de las diversas Obras Pon– tificias Misionales en una misma persona, y constituir asimismo un solo Consejo Diocesano, que será el mismo para todas las demás Obras. 4." Asimismo, expresa su opinión, ya manifestada por la Unión Mi– sional del Clero de España en diversas Asambleas, opinión basada en las normas de la Santa Sede, en la razón y en la experiencia, que mientras no se constituya en cada Diócesis un Secretariado de Misiones, con oficinas propias, y en cada parroquia una Comisión Parroquial de Misiones, no se habrá dado el paso definitivo para una verdadera organización del aposto– lado misionero de retaguardia.» 364. Coordinación de las Obras Misionales Pontificias. - A fin de evitar rivalidades, quejas y sospechas de nacionalismo, y hacer al mismo tiempo una equitativa repartición de los ingresos, Pío XI
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz