BCCCAP00000000000000000000621
CAP. VII.-COOPERACIÓN MISIONAL 265 356. Publicaciones. - A norma del «Motu proprio» Decessor Noster, la Obra de San Pedro Apóstol publicaba, en unión de la Propagación de la Fe y el Secretariado de la Unión Misional del Clero, un volumen anual con el título: Acta Cooperationis Mis– sionariae Sanctae Sedis. Por breve tiempo, el Consejo General pu– blicó también la revista Communicanda, que contenía las comu– nicaciones generales, las noticias de las Direcciones Nacionales y las informaciones de los seminarios indígenas. Desde el 29 de ju– nio de 1946 se edita solamente Acta Pontificalium Op_erum a Pro– pagatione Fidei, a S. Petra Apostolo pro Clero Indígena et Piae Unionis Cleri pro Missionibus. s IV.-DE LA UNIÓN MISIONAL DEL CLERO. 357. Bibliografía.-J. E. CHAIVIPAGNE: o. c., pp. 479-495.--A. CIARAPPA: Indulgenze, facolt<l e privilegi per i Sacerdoti deWU. M. del Clero, Roma, 1945.-V. ELlZONDO, S. J.: Unión Misional del Clero: Origen, naturaleza, fundación y primeros años en España, en Revista de la Expos. Mis. de Bar– celona, 1929, pp. 555-562.-Guida de lle Miss. Catt., pp. 511-514.-P. MANNA: La conversione del mondo infedele, pp. 296-315, Milano, 1920.-!DEM: L'Unione Miss. del Clero e i nuovi orizzonti aperti alJa cooperazione mi:,sionaria, Roma, 1937.-!DEM: Il problema missionario e i sacerdoti, Roma, 1938.-– ¿Y tú, seminarista? ..., El Seminario ·y las misiones, Madrid, 1932.-Sylloge. Véase en el índice: Unio Cleri pro missionibus. Tertius Congressus Inter– nationalis U. M. Cleri, Romae, 1950. - G. B. TRAGELLA: I precedenti dell'Unione Miss. del Clero. Note storiche, en Rivista di Studi Missionari, 1922, pp. 119-125.-Unionis Cleri pro Missionibus Generalis Conspectus anno 1938, Romae, 1938.-V. C. VANZIN: II fermento del regno, pp. 171-260, Roma, 1946. 358. El sacerdote y las misiones. - Ya hemos hablado de la educación misional que se debe dar a los aspirantes al sacerdocio y del celo que debe arder en el pecho de todo ministro del Altí– simo por la causa redentora de las Misiones; sin embargo, no cree– mos inútil indicar aquí de nuevo algunos conceptos. l.º Los verdaderos sucesores de los Apóstoles son los Obis– pos, a quienes puso Dios para regir la Iglesia; pero la acción in– mediata más comúnmente se ejerce por los sacerdotes: éstos ca– tequizan, instruyen, predican, bautizan, confiesan y administran otros sacramentos. Siendo luz del mundo y sal de la tierra, deben iluminarla con su ciencia y doctrina, y preservarla de la corrup– ción moral con la fe y buenas costumbres. La misión de Jesucristo fué redimir, y ellos deben hacer llegar su sangre redentora y sus méritos infinitos a todas las almas cre– yentes o infieles. Son pastores espirituales, y como tales están obligados a apacentar sus ovejas, buscar las descarriadas y acre– centar el rebaño del Divino Pastor con las que no pertenecen a él, pero que es necesario que pertenezcan.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz