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254 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA Las primeras limosnas se entregaron al P. Tabert, lionés, des– tinado a las misiones de Cochinchina. Este mandó una relación sobre la misión, que puede considerarse como el primer germen de los Anales de la Fe. Los socios y las ofertas iban creciendo de semana en semana. Mons. Dubourg, poco satisfecho de su primera cruzada, envió a Europa a Mons. Iglessi, su Vicario General, para interesar a las autoridades y a los fieles en favor de la Luisiana, y, ayudado de la Petit, consiguió tener una reunión en Lyón el 3 de mayo de 1822 con el fin de realizar sus planes. Se formó un Consejo con numerosos miembros, y se aprobó su obra, pero no exclusiva para las misiones de América, sino universal para socorrer a las misiones de todo el mundo. Por este tiempo se tuvo conocimiento que existía ya una asociación igual, fundada por Paulina J aricot en la misma ciudad. Entonces pensaron en unir las dos iniciati– vas en una Obra universal e internacional, formándose la Obra de la Propagación de la Fe, la cual heredó de Paulina Jaricot la idea de una cuota semanal de cinco céntimos, la de orar y ofrecer limosnas según las necesidades de las misiones, la organización de grupos de diez, ciento y mil socios, es decir, un grupo de diez personas forma una decuria, con una celadora al frente; un grupo de ciento, una centuria, con su celadora; un grupo de mil, una quiliarquía, bajo su celadora. El 28 de mayo de 1882 fué aprobado el Estatuto y constituído e1 Consejo, y el Cardenal Fech, Arzobispo de Lyón, recomendó la Obra con una carta pastoral; el 15 de marzo de 1823, Pío VII h. 1 enriqueció con las primeras indulgencias. Rápidamente se ex– tendió por Francia, Europa y todo el mundo. En 1840 se fundó en Cádiz; en 1841, en Sevilla y en Manila. Fué sucesivamente bendecida y enriquecida de indulgencias y privilegios por los Sumos Pontífices León XII, Pío VIII, Gre– gario XVI, Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV y Pío XI. Paulina Jaricot (22 de julio 1799-9 enero 1862), de la cual se ha introducido ya la causa de beatificación, es considerada hoy día como la principal fundadora de la Obra (19). Pío XI, teniendo en cuenta los nuevos tiempos y las nuevas exigencias apostólicas, con el Motu Proprio Romanorurn Pontifi– curn, del 3 de mayo de 1922, en ocasión del I Centenario de la fun– dación de la Propagación de la Fe, juzgó oportuno trasladar la sede a Roma y ponerla bajo la inmediata dependencia y dirección de la Congregación de Propaganda Fide, elevándola contemporá– neamente al grado de Primera Obra Misional Pontificia (20). (19) Cfr. Guifür delle Missioni Catt,, p. 497. (20) Act. Ap. Sed., 1922, t. XIV, pp. 321-330; Syllogc, p. 223.
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