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CAP. VIL-COOPERACIÓN MISIONAL 253 333. Bibliografía.-Las publicaciones acerca de la Propagación de la Fe, ya sea en libros, ya principalmente en artículos de revistas, son numerosí– simas, pero la mayor parte de carácter divulgativo. Aquí nos concretamos a citar algunas más recientes, donde se pueden adquirir suficientes noticias. Act. Ap. Sed., 1922, t. XIV, pp. 321-330, 647-649; 1923, t. XV, pp. 77-80.– A. FAUCKER: L'CE1wre Pontificale de la Propagation de la Foi et le Clergé.– ARENS: Handb11ch der kath. Miss., pp. 292-293, Freiburg, 1925.-lDE!Vl: Die katholischen Missions1•ercine, Freiburg, 1922.-BERTINI: Cooperazione mis– sionaria, en Guida de lle l\liss., pp, 494-509. - A. GUASCO: L'CEuvre de la Propagation de la Foi. Ses origines, ses progres, París, 1911.-J. Gornunu: El problema misionero, 1, pp. 72-102, Madrid, 1[)46.-D. LATHOUD: Marie– Pauline Jaricot, París, rn:n.-Maria Paulina Jaricot, fondatrice dell'Opera della Propagazione della Fede, Milano, l!J37.-MELESI-FANTI: Paolina Jari– cot, fondatrice della Propagazione della Fede, Roma, 1937.-De Pont. Opere a Propagatione Fidei: Natura, Administratio, Documenta, Romae, 1H29.– Sylloge. Se habla en varias partes. Véase en el índice: Opus a Propagatione Fidei, p. 756, Romae, 193fl.-G. ZANETTI: I! Vangelo nel mondo, part. II, pá– ginas 509-522, Roma, 1038.-Para la recaudación y distribución económica, consúltese el Boletín de la Obra, que ha tenido los siguiente títulos: desde el 1923, Acta. Pon. Operis a Propagatione Fidei. Commentarium Ofjiciale; desde 1938, Acta Cooperationis Missionariae, Sanctae Sedis-Comm. Officiale, Pont. Opus a Propagatione Fidei, Pont. Op11.s a S. Petra Apostolo pro Clero indígena instit11endo, Pía Unio Cleri pro missionibus; desde Ul461, Acta Pon– tificalium Operum a Propagatione Fidei, a S. Petra Apostolo pro Clero indí– gena et Piae Unionis CLeri pro Missionibus, Romae. § l.-LA ÜBRA PONTIFICIA DE LA PROPAGACIÓN DE LA FE. 334. Origen y desarrollo.-El año 1815, Mons. Dubourg, Obispo de Nueva Orleáns, de regreso a Lyón, su patria, vivamente reco– mendó a sus conciudadanos la extensísima Diócesis que se le había confiado y, en general, la causa de las misiones católicas en los Estados Unidos. Se valió de la piedad y celo de la viuda Petit, conocida en Baltimore. Aconsejada del celoso obispo, fundó una Asociación de oraciones y limosnas exclusivamente para las mi– siones de América. El año 1816 las Misiones Extranjeras de París, para remediar en parte los daños de la Revolución, intentaron reorganizar una Asociación de oraciones que había ya dado buenos frutos. Por este tiempo entra en escena Paulina María Jaricot, hija de un comerciante de Lyón, la cual, informada por su hermano Fileas, estudiante en el Seminario de San Sulpicio, de la crítica situación de las Misiones Extranjeras de París, y animada a socorrerlas, no sólo con oraciones, sino también con limosnas, se determinó, jun– tamente con Claudina Thevenet, a fundar una Asociación. Se re– cordó que los anabaptistas ingleses habían fundado una Sociedad, cuyos miembros daban cinco céntimos cada semana, y se propuso imitarlos. Se formó en 1820 el primer grupo entre las operarias de una fábrica de hilados de Lyón.
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