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CAP. VII.-COOPERACIÓN MISIONAL 251 mano Pontífice; día 19, la vuelta de los cristianos de Oriente a la Iglesia católica; día 20, el regreso de las Iglesias de Inglaterra a la Iglesia Romana; día 21, la unión de los protestantes del Continente a la verdadera Iglesia; día 22, para que todos los cristianos de América se unan al Vicario de Cristo; día 23, la conversión de los pecadores y el bien espiritual y temporal de los buenos cristianos; día 24, la conversión de los judíos; día 25, la conversión de todo el mundo pagano. Esta hermosa devoción nació en América en el seno de una Comunidad anglicana, siendo ideada por el Pastor anglicano Pablo Francisco Watson, que se convirtió al catolicismo con toda su Comunidad y fundó las dos Congregaciones de Terciarios Franciscanos Regulares de hombres y de mujeres, llamados del Atonement (Expiación). La práctica de la Octava se difunde por medio del órgano The Lamp. Esta genial devoción fué apro– bada por Pío X en 1909 y enriquecida de indulgencias por Be– nedicto XV con el Breve de 25 de febrero de 1916. En estos úl– timos tiempos se va extendiendo por la Iglesia universal. El cen– tro de la Obra está en Roma, en la iglesia de San Pablo a la Re– gla, dedicada a la Conversión del Apóstol de las Gentes ... 329. Día del Oriente cristiano.-Pío XI, para excitar las voca– ciones apostólicas en favor del Oriente, ordenó el 27 de enero de 1935, por medio de la S. C. de Seminarios, que en todos los Seminarios de clérigos y en todos los demás Colegios de la juven– tud católica se celebre cada año un día particular dedicado pro Oriente cristiano. Sería muy conveniente que en las parroquias, comunidades y otros centros de educación religiosa se consagrara una jornada a esta hermosa iniciativa del Papa Misionero, Pío XI. Se puede fijar un día del mes de enero en el que se celebran fiestas de carácter orientalista. 330. 2. Cooperación material.-El dinero es un pes1rno señor, pero un excelente servidor. Con el dinero se ayuda a enviar las almas al paraíso. Para socorrer las ingentes necesidades de las misiones y misioneros, y llevar a cabo las múltiples obras de todo género que se deben realizar en el campo misional, son necesa– rias las limosnas. Benedicto XV decía: «Para sostener las misio– nes se requieren no pocos medios materiales. Llamarnos, pues, a la puerta de todos los buenos, a fin de que, en los límites de sus fuerzas, provean con largueza)) (16). Y Pío XI no dudaba, desde las alturas de la Sede de Pedro, extender la mano suplicante a todos, pidiendo ayuda, socorro y contribución (17). Pedir por (lG) Cfr. Macrim11m illud, Ibíd., p. 453. (17) Cfr. H.crum Ecclesiae, Ibíd., p. 72.

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