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250 P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA nes (13). Estas oraciones, dice el Papa Pío XI, deben ser no sólo privadas, sino también públicas, colectivas y habituales. Que en todas las iglesias, catedrales, colegios, casas religiosas, etc., se acostumbren a orar por las necesidades de las misiones como obra que interesa a la caridad de todos (14). Este es un medio ase– quible a todos, y sólo se necesita buena voluntad y celo para prac– ticarlo. A la oración debemos añadir el sufrimiento. El dolor es un compañero inseparable de la vida del hombre sobre la tierra. Hay dolores y sufrimientos que dependen de nuestra misma condición personal, de nuestro género de vida, de nuestro ambiente, de tan– tos acontecimientos adversos; otros proceden del espíritu, del co– razón, de la conciencia, de la voluntad; otros, de las fatigas físicas o de las enfermedades corporales. Además, hay dolores volunta– rios que uno se impone por mortificación, como ayunos, abstinen– cias, penitencias, privaciones, etc. Ese cúmulo de adversidades es– pirituales o corporales, necesarias o libres, que en este valle de lágrimas tenemos que soportar, lo podemos utilizar como medio de apostolado misionero. Desde el año 1931 en muchas partes se viene practicando en el día de Pentecostés la llamada Jornada del dolor por las Misiones, que consiste en ofrecer al Señor todos los dolores, aflicciones, ad– versidades, etc., sufridos con resignación, durante las veinticuatro horas, por la conversión del mundo infiel. Esta hermosa iniciativa, generalmente, ha tenido grande aceptación en los hospitales y otros centros del dolor. Los pacientes, miembros del Cuerpo Mís– tico de Cristo, sufren con resignación, cooperando a que sea más eficaz la Pasión del mismo Cristo (15). Para hacer permanente la cooperación de los enfermos a las misiones, se han organizado en diversas naciones Asociaciones de enfermos. A esta clase pertenece la Unión de Enfermos Misione– ros, establecida en España bajo los auspicios de la Unión Misio– nal del Clero. 328. Octava por la Unión de las Iglesias.-Del 18 al 25 de enero se celebra el Octavario de oraciones por la unión de las Iglesias, empezando el día de la Cátedra de San Pedro en Roma y termi– nando el día de la Conversión de San Pablo. Cada día del Octa– vario está dedicado a una intención particular y tiene sus ora– ciones especiales. Día 18, la unión de todos los cristianos al Ro- (13) Cfr. Pío ALFo:,¡so, O. S B., !'idea missionaria nella liturgia, en Teología e Missioni, rpp. 231-243; ALFREDO Vnn, S. J., Il salterio e L'aJ)ostolato missionario, !bid., :p,p. 245-262; Goruunu, o. c., pip. 54 y sigs; ISABEL S:\EI.;z DíEz, Contc1n,p !a.el -On y apostolado, Vitoria, 1943. Véase anteriormente el artículo sobre la liturgia y las mi– siones, p. 101. (14) l\Ta:rimwn illud, _4ct. A.p. Sed, 1919, t. XI, p. 452; Rcrmn Ecclesiac, Ibid., 102G, t. XVIII, pp. 69 y sigs. (15) Gornunu, o. c., rpp. 63 y sigs.

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