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CAP. IV.-ESTUDIO DE LA MISIONOLOGÍA 241 obligatoria, como en las demás disciplinas de importancia. Deben establecerse programas y cuestionarios, cuya preparación será también obligatoria para todos los alumnos, lo mismo que el exa– men oral y escrito. Sería antipedagógico y de muy exiguos resul– tados dejarlo a la arbitrariedad de los jóvenes, que generalmente rehuyen imposiciones de ese género. 319. e) PROFESORES.-Para enseñar la Misionología sintética– mente, como se contiene en este Manual y otros similares, basta– ría un profesor competente y bien preparado ; pero para una ex– plicación más amplia y profunda sería preferible que hubiese va– rios profesores especialistas en las respectivas disciplinas, porque el campo científico-misional se abre cada día más y más por las nuevas producciones literarias que sin cesar aparecen en esta épo– ca de resurgimiento misional. Los Prelados y Rectores de Seminarios y Colegios son los lla– mados a intervenir directamente en la organización científica y pedagógica de los estudios misionales y hacer que entren de lleno en el plan de la ciencia eclesiástica. Las objeciones que suelen aducirse, por la brevedad del tiem– po y la abundancia de asignaturas, no tienen valor práctico para los que comprendan rectamente el alcance de los problemas mi– sionales, que son esenciales a la Iglesia católica, de cuya vida y extensión no puede desinteresarse ningún sacerdote. 16

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