BCCCAP00000000000000000000621
P. II.-:V1ISIONOLOGÍA JURÍDICA explica la Misionología en muchos Seminarios de España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Suiza, Alemania, Austria, Canadá, América del Norte y del Sur. Pero no podemos menos de reconocer el mérito indiscutible de los católicos alemanes, que fueron los iniciadores de esta co– rriente científico-misional, cultivada y desarrollada con esmero, constancia e interés siempre creciente en muchos de sus Semina– rios y Universidades. Entre todas ellas es digna de especial men– ción la cátedra de Münster, fundada en 1910. 316. Del orden pedagógico. - ¿Qué, cómo y cuándo se debe estudiar la ciencia de las misiones? En esto no hav uniformidad. Existen variedad de métodos y de programas en la enseñanza de la Misionología. A medida que se van perfeccionando más estos es– tudios se determinan mejor las cuestiones y se uniforma más la enseñanza. Por ahora nos contentamos con hacer algunas indi– caciones. 317. a) ¿QuÉ COSA SE DEBE ENSEÑAR?-Los variados progra– mas que se van publicando son, en general, muy incompletos (8). Nuestro parecer es que los alumnos destinados al sacerdocio ten– gan una idea general y bien ordenada de todas y cada una de las partes de la ciencia misional. No es necesario especializarse en to– das, pero tampoco ignorarlas completamente. El alumno que co– noce los diversos campos, terminada su carrera, podrá dedicarse con más intensidad y extensión al que más le agrade. Guiados por este criterio pedagógico hemos procurado abarcar en este Manual todos los aspectos principales de la Misionología, a fin de presen– tar una idea sintética de toda la materia. 318. b) ¿CuANDO Y CÓMO SE DEBE ENSEfüAR?-Tampoco los pla– nes de estudios están conformes en cuanto al tiempo, la distribu– ción y la obligación. Algunos van distribuyendo las partes respec– tivas por los cursos de Filosofía y de Teología, lo que ocasiona un fraccionamiento y disgregación enorme (9). Otros la distribuyen por los años del curso teológico, lo que disminuye, pero no evita completamente esos inconvenientes. En unos centros es obliga– toria la asistencia a las clases, en otros se la considera como dis– ciplina libre y complementaria. Nuestro parecer es que se estu– die en los últimos años del curso teológico, con la mayor continui– dad que sea posible; porque los alumnos están en condiciones de comprender mejor el alcance de las cuestiones, y así el estudio re– sultará más fácil y provechoso. La asistencia a las clases debe ser (8) Cfr. P. PERBAL, Ritorno alle fonti, cap. V. G!i studi missionologici nci scmina– ri, pp. 85-112; InEM:, Lo studio dclle missioni, caps. I-II, pp. 12-45. (B) Cfr. P. PEHBAL, Ritorno allc fonti, pp. 90-98.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz