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P. II.-MISIONOLOGÍA JURÍDICA 305. 5.º Los CíRCULos.-Los Círculos misionales, en centros educativos, contribuyen sobremanera a fomentar el espíritu y en– tusiasmo misional, estimulan a estudiar y trabajar a los jóvenes sobre los asuntos que deben presentar en público. La organiza– ción y el funcionamiento de estos Círculos puede ser varia. Ade– más de las reuniones ordinarias, deberán celebrar algunas mani– festaciones externas y solemnes, como academias, veladas, funcio– nes y días misionales. Es conveniente escoger para estos actos pú– blicos faustos acontecimientos relacionados con las misiones, fies– tas del Señor, de los Apóstoles, de santos e insignes m1s10neros, para hacer bullir en la mente y vibrar en el corazón de los jóve– nes sublimes ideales de gloriosas conquistas y heroicas hazañas. Todas las ciencias pueden suministrar valiosos materiales para estos actos altamente instructivos y educativos. La conciencia mi– sional, y quizá la vocación misionera, se irán formando paulatina– mente. 306. 6.º LAS AsocIACIONES MISIONALEs.-Será también de ex– celentes resultados inscribirse en alguna Asociación de índole mi– sional acomodada a la capacidad, edad, estado y condición de los ir.dividuos. Todo Colegio y Seminario debiera promover alguna obra misional, sobre todo las aprobadas y recomendadas por la Santa Sede. Excusa decir que las Pontificias deben ocupar el pri– mer lugar entre todas las demús. Con estos medios se extenderán los horizontes de los jóvenes, quienes no se concentrarán únicamente en los estrechos límites de su tierra y de su patria; su celo y caridad pasará los mares y los continentes, para abrazar con un solo abrazo de amor cristiano a los infelices habitantes de Alaska y de la Groenlandia, a los negros del Cabo y de la Etiopía, a los paganos del Himalaya, de la Bir– mania, de la China, del Japón... ; a los mahometanos de la Turquía y del Africa, a los cismáticos de Rusia; en una palabra, a todos los que están fuera del redil del Buen Pastor, que vino a dar la vida por sus ovejas, que son todas las almas redimidas con su sangre. El precepto de la caridad no se limita a las personas que se tienen cerca de sí y a las necesidades que más nos lastiman, sino que se ha de extender por la inmensidad del espacio y más allá de los mares, donde hay nuevos cielos, nuevas tierras y pueblos innumerables que yacen todavía en las sombras de la muerte. Este espíritu de unión y asociación misional es preciso que se extienda también fuera de los seminarios y conventos, que se di- nes nace el celo y el interés; con frecuencia un celo y un interés práctico y eficaz. Así, los graduados de la Universidad de Yale mantienen un colegio en Changshai (China); los estudiantes de la Universidad de Michigán, otro, llamado Princeton Work, en Pekín; la Universidad de Michigán ha levantado un hospital en Busrab (Arabia) y subvenciona a doctores graduados en las Facultades de Medicina en la misma Unicversidad.» La Conversión del mundo infiel, p. 233.

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