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CAPirULO II DE LAS VOCACIONES MISIONERAS 298. Bibliografía. L. ASPUHZ, O. F. M. Cap.: Vocación misionera en la Orden Franciscana antes de la época del Patronato Regio, en Espaiía Misio– nera, 1948, enero-marzo, pp. 18-:rn; abril-junio, pp. 102-1:rn.--F. AUPIAIS: Le Missionnaire, Paris, Hl38.-C. BAYLE, S. J.: Planes antiauos de Seminarios de Misiones y de reclutar Clero Secular para la evangelización de América, en Miss. Hisp., HJ4H, t. VI, pp. :nn-:rns.-J. E. CnAl\,IPAGNE: Manuel d'Action missionnaire, pp. 5:3H-5G:t--J. Huco2'i, S. ,T.: Une carric;rc. Le missionnaire, Paris, 1H25.--0. MÁRQUEZ: Ven y Sígueme ... La vocación misioneru. Su natu– raleza. Medios para suscitarla, fomentarla y desarrol!arla, México, l!J48.-– lVL :111-vll\,II: Le vocazioni missionarie, en Cultura Miss., pp. l0H-123, Pado– va, 1032.-L. PETEn: Der Beruf zur Mission, Aachen, Hl2l.·-C. SILVES– TRI, O. F. l\I.: Educazione missionaria, Firenze, 1921-Hl22. -- Vers. espaiíola P. M. PAMPLO~,A, O. F. l\T. Cap.: Ite ... Lo que debe saber un mirioncro, Pam– plon:1, Hl29.·-A. TEMIÑo SAIZ: Las rocuciOiWs misioneras, en Miriones Ex– tranjeras (Burgos), 1H48, t. II, pp. 38-41.-G. B. THAGELLA: «Santa follia» della voeazione missionaria, Milano, 192:3. 1930.-V. C. VANZIN: La i•oca– zione missionaria, Roma, 1H40. - IDL.11: Come nasce un missionario, Par– ma, 194;3. 299. Necesidad de fomentarlas. - Para aumentar el personal misionero y extender sus conquistas es necesario fomentar las vocaciones. La mies es mucha JI los operarios son pocos (1). Ese ingente campo de recolección evangélica pide y exige que se bus– quen voeaciones misioneras. Parece que de las cinco partes del mundo se oye la voz del hombre de Macedonia aue sunlicaba al Apóstol de ·las Gentes: Ven a Macedonia y soc6rrenos (2). Así se lee con frecuencia en las revistas de misiones. «Vosotros - escribe II Massaia - podréis imaginar fácilmente cuánto será nuestro dolor al considerar que una mies ya madura perezca porque no hay quien la recoja. Si nuestro ministerio no fue:'e bendecido y la gente, que nos rodea, rechazase la fe, no sen– tiríamos tanto la angustia; pero encontrar la gente dispuesta a (1) J\Iatth .. IX, 27. (2) Act., XVI, 9.

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