BCCCAP00000000000000000000621

202 P. II.·-MISIONOLOGÍA JURÍDICA y a su muerte le sucedió otro carmelita también español, natural de Calatayud, Fr. Domingo de Jesús María. Otro hijo ilustre del Carmelo, Fr. Tomás de Jesús, natural de Baeza, escribió el pre– cioso libro titulado De procuranda salute omniurn gentium li– bri XII ( 4), que es una verdadera enciclopedia de ciencia misio– nal para aquellos tiempos. En el capítulo I del libro tercero pro– pone la necesidad de una Congregación de Propaganda Fide, y el proyecto que de ella se había formado, que es verdaderamente vasto y genial (5). Influyeron también en este sentido San Juan Leonardi, Miguel Ghisleri y los dos prelados Juan Vives y Aguc– chi. El gran heraldo de la idea de un Colegio de Propaganda, Juan Vendeville, Obispo de Tournai, había muerto el 1592 (6); Pau– lo V descendió al sepulcro sin ver realizados sus deseos. Le sucedió en el Pontificado el cardenal Ludovisi, con el nom– bre de Gregario XV (1621-1623), el cual, conociendo las necesi– dades misioneras de la época y excitado por el fervoroso predica– dor apostólico Jerónimo de Narni, capuchino, con quien tenía íntimas relaciones, realizó el proyecto (7). El 6 de enero de 1622 constituyó una Congregación permanente para la propagación de la fe, compuesta de trece cardenales, dos prelados y un secretario. La primera sesión tuvo lugar el 14 de enero del mismo año. El día 22 de junio de 1622 aparecía la Bula Inscrntabili divinae Pro– videntiae, que confirmaba canónicamente la erección (8). Tam– bién las ideas acerca del Colegio y de la impresión de libros fue– ron realizadas. En el 1626 se abrió una imprenta políglota pro– pia (9). Urbano VIII (1623-1644), sucesor del gran Pontífice fundador de Propaganda, la recibió como preciosa herencia, y en 1627 expedía la Bula Immortalis Dei (10), por la que se fundaba canónica– mente el importante Seminario en favor de las misiones, depen– diente de Propaganda, que se llamó Colegio Urbano, donde se han educado numerosos sacerdotes de todos los países de misiones. A su fundación contribuyó en gran manera el rico y piadoso sacerdote valenciano, que habitaba en Roma, Mons. Juan Bautista Vives, que ofreció generosamente el magnífico Palazzo Ferratini, haciendo también donaciones para que se mantuvieran los alumnos. Fué in– signe bienhechor del Colegio Urbano el cardenal Antonio Barbe– rini, O. F. M. Cap., hermano de Urbano VIII, que erigió la capilla, (4) Antverpiae, 1913. De procuranda salute omnium gcntiwn libri I-XI, ed. cura- P. THOMAE A JESU (Pammolli), Romae, 1940 (5) Cfr. P. FLoR&"<CIO DEL NIÑO JESÚS, c. D., La Misión dct Congo y los Carme– litas y la Propaganda Fi-de, Pamplona, 1929. (6) Cfr. DIND!c."i"GER, o. c., p. 32. (7) Cfr. MAURO DA LE0"1ESSA, o. F. M. Cap., Padre Girolamo de Narni, en L'Itatia F'rancescana, 1926, t. I, ;pp. 119-130. (8) Bullarium Romanum, t. XII, 'PP- 690-693. (9) Cfr. DINDINGER, O. c., p. 32. (10) Bullarium Romanum, t. XIII, pp. 574-581.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz