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CAP. !!.-DERECHO JVIISIONAL RESPECTO A LOS CATÓLICOS 201 § II.-DE LA S. CoNGREGACIÓN DE PROPAGANDA FmE. 256. Sus orígenes. - San Bernardo, abad de Claraval, en el siglo XII, había ya deseado una organización misionera más es– trecha en manos del Papa (1). El célebrP Raimundo Lulio (1235- 1315), protomártir de la Orden Tercera de San Francisco, deseó ardientemente establecer una cruzada para iluminar a los infieles y herejes, y concibió la idea de un centro propulsor y organizador de la actividad misionera (2). En 1287 fué a la capital del orbe católico para presentar sus planes al Papa Honorio IV, a quien interesó en favor de sus proyectos, cuya realización no ,;e verificó por entonces. San Pío V, a instancias de San Francisco de Borja y del delegado del rey de Portugal, D. Alvaro de Castro, nombró rlos Comisiones de cardenales: una para la reducción de los herejes y otra para la conversión de los infieles. Las dos tuvieron breve duración. Gregario XIII (1572-1585) rlesignó una Comisión de tres carde– nales: Carafa. Medid y Santorio, los cuales tenían periódicas re•• uniones en presencia del Pontífice pnra tratar asuntos pertenecien– tes a la propagación de la fe. En aquel tiempo se determinó la fundación de varios Seminarios o Colegios, se imprimieron muchos volúmenes en varias lenguas con finalidad misional y se fundó la Congregación de rebus graecorum (3). Algunos dicen que esta Comisión desapareció pronto; otroc., que continuaron las conferencias carrlenalicias bajo los pontifi– cados de Sixto V (1585-1590), de Urbano VII (1590), de Grega– rio XIV (1591) y de Inocencio IX (1591). Clemente VIII (1592-1605) organizó de nuevo una Congrega– ción misionera super negofüs fidei et religionis catho1icae, pero que tuvo también precaria existencia. Cuatro proye9tos se inten– taban realizar: 1) Instituir una Congregación general cardenalicia para la propagación de la fe; 2) Procurar medios económicos para las misiones; 3) Difundir libros e impresos de misiones; 4) Esta– blecer un Colegio de misioneros. Gran influencia, sin durla, ejer– cieron en estos proyectos misioneros de la Santa Sede los celosos carmelitas españoles Fr. Jerónimo Gracián de la M:1dre de Dios -:,· Fr. Pedro de la Madre de Dios. Paulo V (1605-1621) confirmó a Fr. Perlro en su cargo de superintendente de todas las misiones, (ll Cfr. ,T. DINDINGFR. O. M. I.. Ln Sacra C011f)fégazione de Propagonda FUe, en Guida deHe Miss. Catt., pp. 30-32; GtuSEPPE STANGIIETTI, Prassi della s. c. de Propa– aanda Fide, Roma, 1943; B. AnENS, S ..J.. Han(ill!lch der Kath. Missioncn, rprp. 2-17, Freiburg in Br., 1925; E. ÜTADUY, S. J .• A!rna Mater, La Sagrada Congregación de Propaganda Fide. Burgos, 1928. (2) G. V., n B. Rai1nondo Lu11o e i primi i(lr(i!i rH Propaganda. en E-:tu11h FrDr 4 dscans, 1923, t. XXX, rpp. 300-302. (3) Cfr. DINDINGER, l. c.

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