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CAP. V.-FUNDAl\-IENTOS APOLOGÉTICOS 183 veinte siglos de expansión misionera por todo el mundo y a todos los hombres (6). 223. A estos motivos intrínsecos de legítima expansión mun– dial podemos añadir, en defensa de las misiones, los grandes bienes y admirables resultados que producen en todos los órdenes de la vida. Indicaremos algunos: a) En el orden moral, han elevado las conciencias, mejorado las costumbres y santificado innumerables individuos; b) en el orden intelectual, los misioneros trabajaron incansables por des– truir el salvajismo, establecer la enseñanza elemental, secundaria y universitaria, elevando en lo posible el nivel cultural de los pue– blos evangelizados ; c) en el orden benéfico, compadecidos de las miserias y necesidades corporales, los misioneros establecieron hospitales, hospicios, leproserías, dispensarios y otras obras de ca– ridad y beneficencia cristianas; d) finalmente, en el orden social, las misiones católicas trabajan por abolir la esclavitud, las dife– rencias de castas, el trato y mercancía de negros; tienden a mejo– rar la condición de la mujer en su triple estado de virgen, esposa y madre; defienden la unidad e indisolubilidad del matrimonio, los vínculos familiares y sociales; respetan los poderes legítima– mente constituídos, las leyes justas y los derechos individuales y colectivos. ¡ Qué diferencia entre los bienes y ventajas que repor– tan las naciones y los pueblos de las misiones católicas, y los males, perturbaciones y desórdenes del anarquismo, socialismo, co– munismo y otros errores similares! Unos y otros llevan en sí mis– mos su defensa y su condenación, respectivamente. Aun más: los misioneros han contribuído poderosamente al progreso de las ciencias naturales por sus descubrimientos y estu– dios en la Geografía, Mineralogía, Astronomía, Meteorología, Sis– mografía, Botánica, Zoología, Etnología, Filología y otras ciencias. Han llamado la atención del mundo también en estos campos, siendo portadores de la fe, de la civilización, de la cultura, de la ciencia y de las artes (7). Todas esas pruebas, naturales unas y sobrenaturales otras, de– muestran que las misiones católicas son obra de Dios; ellas solas deben extenderse y triunfar. Si por los frutos se conoce el árbol, las misiones llevan en los frutos que producen su más bella e irre– futable Apología. 224. Apologética misional en sentido impropio. - Como por las notas o propiedades que fluyen de la naturaleza de la Iglesia (6) Los autores de Misionologia, hasta ahora, comúnmente hablan de la .A.polo– gética misional; sin embargo, algunos creen que sería más exacto denominarla Apología de las misiones. Depende de la interpretación y sentido que se dé a rntos dos términos. (7) C. CARMINATI, I! -Problema Missionario, 'P'P· 577 y sigs., Bergarno, 1925.

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