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17\l P. I.-lllISIONOLOGÍA DOCTRINAL 202. Cuando la Santa Sede confía un territorio de m1s10nes a un Instituto, éste queda obligado a proveer de personal y medios suficientes para el normal desarrollo de la misión ; si por razones especiales se siente impotente para ello, debe dar cuenta a la San– ta Sede para que provea como lo crea conveniente. El Instituto. además, no debe considerar el territorio confiado como un feudo intangible, por lo que, si la competente autoridad eclesiástica juzga necesario o conveniente para el bien de las almas y la prosperidad de las misiones la división territorial, no debe oponerse. Omitimos aquí otras disposiciones que pueden verse en los tratados de de– recho positivo-misional (31). 203. 5. Deber misional de los fieles.-Las m1s10nes católicas necesitan de grandes medios y auxilios materiales, intelectuales y religiosos para llevar a cabo la evangelización del mundo. Los Papas, los Obispos, los sacerdotes y los Institutos religiosos, sin e1 concurso y la cooperación del pueblo cristiano, no podrían rea lizar la empresa. Por esto los Pontífices, los misionólogos, misio– neros, los escritores y propagandistas de la idea misionera exhor– tan a los católicos a la generosa cooperación. Los fieles. corr.L miembros integrantes crne son de la Iglesia de Cristo, participém de los derechos, pero también de los deberes que sobre ella pesan. Uno de los más graves es este de procurar la propagación de la fe. Para no hacer repeticiones inútiles remitimos al lector a los ar– gumentos que aducimos en el siguiente artículo. AHTICl 111 FUENTES DEL DEBER MISIONAL 204. Las fuentes o raíces de donde se deriva el deber misional en las diversas categorías de los miembros de la Iglesia son varias; indicaremos algunas, teniendo por mira principalmente la nece– sidad de la cooperación de los fieles. 205. Primera fuente: nuestras relaciones con Dios. - a) El amor de Dios exige que nosotros cooperemos, en la medida de nuestras fuerzas y según nuestra posición en la sociedad cristia– na, a la realización del reino de Dios sobre la tierra. Oigamos las palabras de Pío XI en la Rerum Ecciesiae: «Nuestro deber de ca- (3li Cfr. Gm:xrnuP, Jus missionariwn, ,lp. 79-99; VnoMAXT, Jus missionaríorum, pp. 56-H.

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