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CAP. III.---FUNDAMENTOS DOGlvL\TICOS 161 los Oblatos, a María Inmaculada; los misioneros de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, a Nuestra Señora de Lourdes y a la Milagrosa. Así podíamos ir enumerando otros muchos ejemplos. pero bastan los citados para comprobar que los misioneros sienten el amor a María e inculcan su devoción a los paganos y neófitos, en cuyos corazones prende muy hondo y crece lozano como en terre– no fértil y virgen. Es cierto que los paganos no descansan todavía sobre su regazo maternal; pero, esto no obstante, María, como Ma– dre universal y Pastora solícita, se desvela por ellos para que en– tren en el redil y conozcan al Buen Pastor, que dió la vida por todas sus ovejas. ¡Oh, Reina de las Misiones! Con vuestro poder soberano haced que brille la luz esplendorosa de la fe sobre todos los infieles mu– sulmanes, judíos, herejes y cismáticos, a fin de que todos entren en el arca de salvación y pertenezcan al redil del Buen Pastor. Como Madre de la divina gracia, derramadla a torrentes sobre todos los operarios evangélicos que, directa o indirectamente, tra– bajan por la extensión universal del reino de Jesús, vuestro divi– no Hijo. Dios haga que, de un polo al otro de la tierra, todos los hombres y todas las generaciones os aclamen por Reina y Señora, para que realmente se verifiquen las palabras que una vez salieron de vuestros purísimos labios: Beatam me dicent omnes genera– tiones. 11

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