BCCCAP00000000000000000000621

160 P. I.-MISIONOLOGÍA DOCTRINAL currido de toda la China. En el mes de mayo de 1947 fué coronada con gran solemnidad la Virgen de Zo-sé, acudiendo a la función 20 obispos y 60.000 católicos, presidiendo la ceremonia el repre– sentante del Papa, Mons. Riberi (228). La devoción a la Virgen fué la que conservó, por más de dos siglos, en la verdadera fe a los cristianos de Nagasaki. Cuando en el 1863 los Padres Petitjean y Laucaigne llegaron al Japón, des– cubrieron los descendientes de aquellos antiguos mártires japone– ses del siglo xvrr, y tuvieron el gozo de constatar que una fórmula de oración había permanecido entre ellos, el rezo del Santo Ro– sario. Para cerciorarse que los nuevos misioneros eran verdadera– mente católicos les preguntaron si estaban unidos al Romano Pon– tífice, si observaban el celibato y si tenían devoción a la Virgen Santísima (229). El pueblo ibero propagó la devoción a la Virgen Inmaculada en el Nuevo Mundo. Misioneros, navegantes, conquistadores y po– bladores, que desde el regazo materno aprendieron a amar a la Virgen, comenzaban las empresas americanas en el nombre de Dios y de Nuestra Señora. Infundieron en aquellas masas de indios convertidos a la fo, el amor filial a Santa María. En su honor le– vantaron altares, templos, santuarios, y edificaron pueblos y ciu– dades. Dice el P. Bayle que la mayor parte de los santuarios ma– rianos de América se relacionan con los santuarios de España (230), porque los españoles procuraban difundir la devoción a la Virgen bajo las advocaciones que veneraban en la madre patria. Los es– pañoles llevaron también la devoción a María a las islas del Pací– fico, principalmente a las Filipinas, donde se venera a la Virgen en multitud de santuarios, los cuales tienen su historia de gracias, de amor y de gratitud. Por la historia de las misiones se puede constatar que los mi– sioneros han procurado propagar la devoción a la Virgen María bajo los títulos o advocaciones especiales que se veneran en sus respectivas Ordenes o Institutos. Así, por ejemplo, los Merceda– rios, a Nuestra Señora de las Mercedes; los Dominicos, a Nuestra Señora del Rosario; los Franciscanos, a Nuestra Señora de los An– geles (Porciúncula) y a la Inmaculada Concepción; los Carmelitas, a la Virgen del Carmen; los Agustinos, a Nuestra Señora del Buen Consejo; los Capuchinos, a la Divina Pastora de las Almas; los Pa– sionistas, a Nuestra Señora de los Dolores: los Rf:dentoristas, a la Virgen del Perpetuo Socorro; los Salesianos, a María Auxiliadora; (228) Cfr. M. PIERLUISI, l. C., .p. 178; S. LOKUANG, L c., p. 327. (229) Cfr. M. PERLUisr, !. c., ,:,p. 175-176; La Vierge Maric dans !as Missions, en Betl1!c'cm. 1941. t. XLVII. Irnmeneie, 14:1-151. (230) Cfr. C. BAYLE. S. J .• Santa Maria en Indias. La devoción a Nuestra Señora ?I los Descubridores. ·conquistadores y Pobladores de América, p,;:,. 3G9-370, Ma– drid, rn2s.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz