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CAP. III.-FUNDAMENTOS DOGMÁTICOS lfiD En Abisinia, en medio de un eclecticismo de doctrinas bizan– tinas, judías, musulmanas y cristianas, mezcladas con antiguas tra– diciones etiópicas, se destaca la dulce y pura figura de la Virgen, que arrebata la imaginación y el corazón de los abisinios; y el cul– to y la devoción a la Madre de Dios florece en aquellas gentes se– paradas de Roma. En las fervientes comunidades cristianas del Congo Belga, Uganda y Urundi, y en las colonias francesas del Africa se ha extendido mucho la devoción a la Inmaculada de Lourdes, lo mismo que en las posesiones portuguesas a Nuestra Señora de Fátima. Los orientales, más que los occidentales, sienten inclinación a las peregrinaciones a los lugares venerandos; por ejemplo, los mu– sulmanes a la Meca, los hindúes a Benares, los chinos a las pago– das budísticas. También los cristianos realizan estas peregrinacio– nes a los múltiples santuarios de la Virgen. Entre los de la India son célebres el de Velanganni Mata, en Tuticorin, y el de Our Lady of Madhu, en la isla de Ceilán, donde los Oblatos de María In– maculada han construído un hermoso templo, adonde concurren a venerar a María no sólo cristianos, sino también brahmanes, hin– dúes y musulmanes (225). Los misioneros de la Sociedad de ]\Ti– siones Extranjeras de París han propagado la devoción a Nuestra Señora de Lourdes y a la Milagrosa en la Manchuria, China, Ton– kín, Cochinchina, Siam, Laos, Birmania y Pondechéry (226). En muchas parroquias de la China, en las cuales se encuentra una colina o montaña, generalmente, sobre sus cimas, se suelen encontrar iglesias dedic~das a la Virgen, donde concurren los fieles en peregrinación a rendir homenaje a la Reina del Cielo. Entre tantos santuarios chinos (se cuentan más de treinta), merecen es– pecial mención, por su celebridad y frecuencia, el de Tonglu (Ho– pei), a cuya imagen milagrosa el Concilio Plenario de Sho.nghai, en 1924, dió el título de Nuestra Señora de la China, difundiendo su devoción por todas las misiones del territorio chino. En 1930, S. E. Mons. Costantini, Delegado Apostólico, inauguró la serie de peregrinaciones oficiales (227). En 1844 el misionero jesuíta Padre Gonnet, entusiasmado del panorama de la colina de Zo-sé, distante unos treinta kilómetros de Shanghai, pensó que sería un lugar magnífico para levantar una capilla a la Virgen. En 1863 el obispo adquirió el terreno y construyó la capilla dedicada a María. Luego empezaron las peregrinaciones de los fieles, que han ido siempre en aumento, llegando a ser el santuario más reciente y más con- (225) Cfr. EoMUND PEmrs, O. M. I., Marian Dcvotion in Ccy[on or il HistoricaL Survey of the Dcvotion of tlic Cathotics of Ceylon to the Blesseel Virgin Mary, Chilaw, Uí48. (226) Cfr. P.-M. CAMPAG:N'oN, Le Curte de Notre-Dame ele Lourdes, elans la. Société eles Missions Etrangércs, Paris, UílO. (227) Cfr. MARIO PIERLUISI, M. s. C., Vittoric di Maria tr<L gli infcdc!i, en Riuista Missiornrria. del Clero in Itali<I, 193B, ,p. 177.
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