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158 P. I.-MISIONOLOGÍA DOCTRINAL 192. Eu ia vida del misionero.-María fué Madre y Maestra de los Apóstoles en el Cenáculo y en los primeros tiempos de la na– ciente Iglesia, y Ella es también la Madre y el Consuelo de los misioneros de todos los tiempos. En las soledades, en las dificul– tades, en los trabajos, en las amarguras de la vida apostólica están seguros que ha de socorrerlos. A Ella acuden para que arranque las almas de las manos de Satanás y las ponga a sus pies como trofeos de victoria, para que interceda en favor de los pobres in– fieles y pecadores ante el Padre de las misericordias. En la vida de muchos misioneros es admirable la acción de María, cuya pro– tección hizo fecundo su apostolado. ¡Cuántos misioneros podrían repetir lo que cuenta de sí el doc– tor Wu, Embajador chino ante la Santa Sede! «Una vez-dice– lloraba delante de una imagen de la Virgen, porque un amigo mío no católico me acompañaba siempre hasta la puerta de la iglesia, pero no quería entrar en ella.» El doctor \Vu, muy devoto de María, decía entonces: «Virgen Santísima, dejo al amigo a Vos. Yo puedo conducirle solamente hasta la puerta de la iglesia, pero hacerle entrar os pertenece a Vos.>> La Virgen entonces cumplió su parte y el amigo se hizo católico (223). ¿ Qué misionero no tiene que contar casos providenciales de conversiones, en los cuales se ma– nifiesta la intervención de María? 193. En los pueblos evangelizados.-Todo buen hijo siente el amor hacia su madre, porque sabe que en su corazón encuentra el cariño, la confianza, la bondad y la misericordia. Lo mismo su– cede al cristiano respecto a la Virgen, a quien considera como Madre llena de ternura y de bondad. En todos los tiempos y en todos los continentes la figura ideal de María causa simpatía y conmueve los corazones. Los primeros y más ardientes devotos de María se educaron en el Oriente, como Atanasia, Gregario Nacianceno, Efrén Sirio, Juan Damasceno y otros muchos; en los monasterios griegos se dirigían a la Virgen María invocaciones misioneras como Toda Santa, la Admirable, la que a todos impera, etc.; en los mosaicos de muchas iglesias se la representa con los brazos abiertos, rogando por todos sus hijos esparcidos por el mundo entero; en los templos y aun en las casas de Rusia, hasta estos últimos años, se encon– traban los icones de María adornados de oro, plata y pedrería. El Islam la respeta y la saluda con admiración, y en el Corán, en sus comentarios y en las tradiciones musulmanas se encuentran muchas referencias a la Madre de Jesús (224). (223) Cfr. STA'HSLAO LOKUAKG, I! culto della Madonna in Cina, en Vita e Pcn– sicro. Giue;no, 1948. p. 331. (224) Cfr. J.-·M. AnD-EL-JABIL, Problemes de Marioiogie en Islam, en Bullcin des Missions, St. Andre (Belgique), 1848, t. XXII, pp. 110-123.

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