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156 P. I.--MISIONOLOGÍA DOCTRINAL Pastor. En Sevilla el mismo P. Isidoro fundó la Real Hermandad de la Divina Pastora en la parroquia de Santa Marina, en la que ingresó Felipe V con la familia real. La S. C. de Ritos aprobó y concedió el 1 de agosto de 1795 el Oficio y Misa de la Divina Pas– tora, nombrándola al mismo tiempo Patrona de las Misiones Ca– puchinas, señalándose para la fiesta el segundo domingo después de Resurrección. Entre los propagadores de esta devoción, además del P. Isidoro, se cuentan también el V. P. Luis de Oviedo, V. P. Miguel de Benaocaz, el Beato Diego de Cádiz, el P. Vélez, arzobis– po de Santiago; Martínez Sáez, obispo de la Habana; el cardenal Vives y Tuto, el V. P. Esteban de Andoain, célebre misionero de América. Los misioneros capuchinos españoles propagaron esta devoción en todas sus misiones, tanto populares como extranjeras, principalmente en Méjico, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina; en las Antillas y en la Luisiana y la Florida. durante la dominación española. Se difundió también esta advo– cación en Italia meridional, siendo digna de especial mención la ardiente devoción que le profesaba S. María Francisca de las Cin– co Llagas (221). Este título de Mística Pastora de las almas está muy en con– formidad con las prerrogativas de la Virgen, de las cuales arriba hemos hecho mención. En efecto: María es la Madre del Buen Pastor que vino a dar la vida por sus ovejas; es la Corredentora con Jesús Cordero Inmaculado, sacrificado en la Cruz por nuestra salvación; es la Medianera universal, que alimenta a la grey con los saludables pastos de la gracia; es la Reina del universo, que con su báculo pastoral manifiesta su autoridad en todos los domi– nios de su Hijo. Del mismo modo que el Buen Pastor va en busca de la oveja perdida, y al encontrarla la pone sobre sus hombros para conducirla al aprisco, así también María Santísima, como vi– gilantísima Pastora, va en busca de los pecadores, infieles y herejes para llevarlos al redil de la Iglesia. Desde su excelso trono de gloria da silbos amorosos, llamando con su dulce voz a todas las ovejas que caminan errantes fuera del rebaño del verdadero Pas– tor. Compadecida de tantas ovejas que están todavía en poder de pastores mercenarios, engañadas con falsos dogmas y ritos supers– ticiosos, extiende sus solícitos cuidados de Pastora, procurando que (221) El que desee más noticias puede consultar las siguientes ,publicciciones: P. FERMÍN DE ALcARAZ, O. F. M. CAP., La Divina Pastora, ed 2, Sevilla, 1903; Hrnno– NYMUs A CABRA, O. F. M. CAP.. Oratio humilcm rcpracscntatiOncm. suppliccmque am– plcctens deprecationem, in qua nominis ac tituli m.ysticae benigniaequc animarum Pastricis origo et 11roprietas in B. V. 1\I. multis proponitur, Matriti, 17D7; Analecta Ord. Ffr. Min. Cap., 1937, t. III, pp. 325-2::H; 1/,88, t. IV, pp. li0, 134, 233, 273, 307, 335, 363; AOiDRÉs DE PALMA, O. F. M. CAP., La Divilw Pastora en las artes, en la biblio– grafía y en el apostolado, en Estudis Franciscans, l!J25, t. XXXVI, ,passim; l\lELCHIOR A Ponr.ADURA, O. F. M. Cap., Hist. Gen. Ord. Fr. l\Iin. Capuccinorum, ¡par. II, vol I, !PP, 217-218, Romae, 1948: JUA.'I DE ARDALES, O. F. M. Cap., La Divina Pastora y el Beato Diego José de Cádiz, t. I, Sevilla, 1949.
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